SANDRA PENELAS / VIGO
Dirige la facultad más internacional de la institución viguesa. No en vano, el centro tiene convenios con unas trescientas universidades extranjeras y es el que mayor número de alumnos "erasmus" envía y recibe cada año. Sueiro reivindica el papel de las humanidades y asegura que las nuevas necesidades sociales abrirán importantes campos de trabajo a filólogos y traductores.
- La matrícula de este curso en Traducción e Interpretación (632 alumnos) es muy superior a la de las tres filologías juntas (415), ¿por qué no están de moda entre los estudiantes?
- La demanda de profesionales ha disminuido en toda España, pero hemos tocado suelo y a partir de ahora se espera un repunte. Dentro de cinco o diez años, como mucho, se jubilará más del 50% del profesorado de Secundaria. La filología hoy en día tiene muy poca demanda, aunque el campo de las humanidades no debe someterse a las leyes del mercado. Una facultad no es únicamente una escuela de idiomas en la que sólo se imparte clase, sino que genera un conocimiento que acaba llegando a la sociedad. En nuestro centro se desarrollan investigaciones punteras en ámbitos como la lingüística y la informática, la sociolingüística, la toponimia o la lengua de signos.
- ¿Se infravaloran las humanidades frente a las carreras científicas y tecnológicas?
- Me duele que se piense que en nuestra facultad sólo nos dedicamos a dar clase, también nos ocupamos de la transferencia del conocimiento. Por otro lado, las empresas europeas piden cada vez más licenciados en humanidades para su gestión. Tenemos que sacarnos el complejo de que somos poco productivos, porque no es verdad.
- Y transmitírselo a los alumnos de Secundaria, que sólo consideran la docencia como salida profesional.
- Ése es nuestro objetivo y, de hecho, damos charlas en los institutos para transmitir esta idea. Hay que decirles que empiezan a existir necesidades todavía no cubiertas para atender a una población inmigrante en aumento. La sanidad va a necesitar traductores y también el sistema educativo. Nuestros titulados van a tener trabajo en Galicia y aquellos que quieran salir al extranjero también disponen de un mercado enorme en Brasil y EE UU. Y en el futuro en China va a haber diez millones de personas que querrán aprender español.
- ¿Y serán necesarias todas las facultades gallegas?
- A partir de septiembre hay que comenzar a plantearse la especialización. Nosotros partimos con la ventaja de tener la única titulación de Traducción e Interpretación en Galicia y el reto es elaborar grados más flexibles para que los alumnos salgan con dos títulos. Hemos sido pioneros en los programas piloto de adaptación al Espacio Europeo, que nos han reportado fondos de la UE y la Universidad y con los que hemos mejorado las infraestructuras. Además el ratio alumno-profesor permite clases muy participativas. Se puede decir que nuestra docencia es muy europea.
- Sólo el 1,7% de los universitarios son bilingües en inglés, ¿qué papel puede jugar la facultad ante esta realidad?
- A través de las asignaturas de libre elección formamos al resto de la comunidad universitaria y esto se potenciará con los nuevos grados y posgrados de corte profesionalizante. Nuestras asignaturas de alemán e inglés son muy demandadas por alumnos de otras facultades.
- Los expertos se quejan de la pobre expresión de los ciudadanos.
- Hay una carencia tanto en la expresión oral como en la escrita y en la mejora de esta competencia hay trabajo, por ejemplo en la corrección de textos de empresas. También ofrecemos con éxito una asignatura de redacción para alumnos de otras carreras.