JAVIER PASTORIZA / VIGO
Un debate duro, pero con un mensaje unánime y contundente de toda la Corporación a Fomento: exigir la conexión del AVE entre Vigo y Ourense. Los grupos políticos cerraron filas ayer para evitar que la ciudad pierda el tren de la Alta Velocidad y aprobaron una declaración en la que reclaman al Gobierno central "un compromiso inequívoco" con la variante de Cerdedo que incluya plazos, calendario de obra y presupuestos. Conscientes de lo que Vigo se juega en la Alta Velocidad, y pese a las disputas partidistas, los cuatro portavoces hablaron al ministerio con una sola voz para demandar que rompa su silencio y confirme de una vez por todas que ejecutará la obra.
El acuerdo no será sólo testimonial, y en los próximos días ya se darán los primeros pasos para forzar al ministerio a dar un paso adelante. El martes se reunirá el Consello Social -que agrupa a las principales instituciones viguesas, además de los agentes políticos, sociales y económicos- para reforzar el pronunciamiento y nombrar una delegación que iniciará una ronda de reuniones. El objetivo es crear un frente común del sur de la provincia y el norte de Portugal. También se pedirá el respaldo explícito de Xunta y Diputación.
Cerrado el acuerdo ya de antemano, los grupos políticos, salvo el BNG, se vertieron críticas y reproches mutuos, muchos de ellos de grueso calibre, y sus portavoces tiraron para ello de hemeroteca. Los más duros los pronunció el portavoz del PP, José Manuel Figueroa, quien dijo que Abel Caballero -que ha condicionado la presentación de su candidatura a la Alcaldía a que Fomento dé garantías de que hará la obra- "debería dimitir" antes de presentarse, tras recordar que cuando era ministro de Transportes prometió un tren Intercity de alta velocidad en Vigo para 1993. "Hoy no hay ni el interparroquias", ironizó Figueroa. El edil también acusó a la vicepresidenta del Gobierno de "mentir" cuando, en diciembre, dijo en el Club Financiero en diciembre que el proyecto de Cerdedo estaba ya licitado.
El PSOE, "preocupado"
El portavoz del PSOE, Xulio Calviño, admitió que en su grupo hay "preocupación" por el retraso del estudio y afirmó que es el proyecto que "está más paralizado". "Tenemos que arrimar el hombro", enfatizó el edil, quien no obstante acusó al anterior presidente de la Xunta, Manuel Fraga, de la situación. "Fue el máximo responsable de que se optase por llevar el AVE por Santiago, y vendió el caramelo del ramal a Vigo por el Miño", dijo.
Calviño también defendió que el órdago de Caballero funcionó como "revulsivo" para que Fomento reaccione, y acusó a la alcaldesa de "falta de gestión".
El nacionalista Xabier Toba hizo el discurso más constructivo. Abogó por "trabajar en conjunto", con el Consello Social como punta de lanza, y advirtió de que "si se deja ahora un vacío, difícilmente se llenará en el futuro". Toba reprochó a Porro que perdiese la "tensión" generada en la legislatura anterior.
Por su parte, Manoel Soto repartió sus críticas entre PP y PSOE. A los primeros les reprochó el "error histórico irreparable" de aceptar el cambio del recorrido inicial del AVE en "T" que vertebraba la red en torno a Vigo, y a los socialistas su "escasa beligerancia".