M. FONTÁN / VIGO
Yo siempre lo tuve claro; lo primero era conseguir un trabajo y tener todo atado en mi vida; después ya vendrían los hijos". A Virginia Franco nunca le preocupó ser una de esas madres a las que los ginecólogos califican de "añosas". Esta viguesa de 40 años tuvo a su hijo Darío a los 38 años y el pasado lunes dio a luz por segunda vez. Y en su caso los riesgos asociados al retraso de la maternidad fueron inexistentes. "Llevé los dos embarazos estupendamente", afirma sonriente mientras, en compañía de su bisabuela, mira a la pequeña Carla, de apenas una semana de vida.
Esta mujer, que dio a luz en el Xeral y que ayer por la mañana ya pudo regresar a su domicilio tras recibir el alta hospitalaria, explica que nunca le preocupó el hecho de estrenarse como madre más allá de los 35 años. "Estuve estudiando en Granada y acabé la carrera a los 28 años; tras una larga relación de noviazgo con mi actual marido me casé a los 35", explica. "Yo hice Bellas Artes, por lo que me costó bastante encontrar trabajo, y eso para mí era prioritario", añade.
"Además yo pensaba que si hay mujeres que tienen a sus niños con 43 ó 44 años, ¿por que no los iba a poder tener yo si era más joven?", dice Virginia. "De verdad, nunca pensé que mi edad fuese un inconveniente, ni se me pasó por la cabeza que me condicionase", confiesa.
Embarazo y trabajo
Y los hechos le dieron la razón. Durante el embarazo de su primer hijo, Darío, estuvo trabajando en una perfumería. "No tuve ningún problema", relata. Lo mismo ocurrió en el segundo, en el que su puesto de trabajo estaba en una empresa familiar. "Ni fueron prematuros ni fueron niños de bajo peso; pesaron 3,140 y 3.040 gramos", concreta.
Como es el caso de otras mujeres de su edad, se sometió en las dos gestaciones a la prueba de la amniocentesis para descartar que sus hijos sufriesen enfermedades como el Síndrome de Down.
Esta viguesa representa a la perfección el nuevo modelo de madre. "Dos hijos son suficientes, ya no voy a tener más", asegura, para admitir que lo que sí va a notar a partir de ahora es una mayor dificultad para compaginar su trabajo y el cuidado de los niños.
"Son dos y la cosa cambia, pero tampoco es algo que me preocupe mucho; estoy en una empresa familiar y tengo sólo horario de mañana, y esto te da muchas facilidades; no estoy en la situación de otras madres, que están todo el día fuera de casa y que tienen que apoyarse más en los abuelos o se ven obligadas a contratar a una chica para que les cuide a los niños", concluye.