JAVIER MOSQUERA / VIGO
El barrio de O Calvario, "capital de Lavadores", se convirtió durante todo el día de ayer y hasta bien avanzada la madrugada, en un escaparate que marcó el broche de oro de la fiesta multicultural desarrollada con actos a lo largo de toda la semana en el tramo peatonalizado de la calle Urzáiz.
Los mismos puestos que hace sólo un par de meses servían en el Casco Vello para mostrar los trabajos de los artesanos en la recreación de La Reconquista, se emplearon ayer para dar a conocer todo tipo de productos, comestibles y de artesanía, de América Latina, en clara confraternización con los de la tierra habituales en este tipo de celebraciones, pues no faltaron las rosquillas, el pulpo a feira ni el churrasco.
Hubo ayer en O Calvario comida y bebida típica argentina, brasileira, uruguaya, paraguaya, colombiana, cubana y mejicana, para evidenciar, por si hubiera alguna duda, que es un barrio abierto a otras culturas como hace años lo fue a otras tierras en busca de mejores condiciones de vida para sus vecinos.
Y todo aderezado a lo largo de la jornada con música de lo más variada, desde bandas de música o de gaitas hasta tangos, capoeira, mariachis o sevillanas hasta la actuación de un cantautor cubano y otro brasileiro.
Pero la fiesta se prolongó durante toda la semana con otro tipo de actos.
Así hubo, en el Instituto de O calvario, con un elevado porcentaje de alumnos inmigrantes, una jornada de integración. La proyección, en la Escuela de Idiomas, del documental "Viceversa", de Xan Leira y la representación en el Centro Social de la obra "En Alta Mar". Y también deporte, un torneo de futbito en Fontáns. Como recordaba el escritor especializado en temas migratorios, Lois Pérez Leira, en la lectura de su pregón, "Onte marchaban nosos avós para América e hoxe son os netos daqueles emigrantes os que regresan. Homes e mulleres que pasean polas nosas rúas e danlle un aire renovado ó noso barrio".