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JAVIER MOSQUERA En la última sesión que celebró el municipio en 1897, se dio cuenta de la instancia presentada por el Sr. García Barbón solicitando que se le autorizara para emprender las obras de construcción de un edificio. Y aunque parecía una petición para una construcción más en la ciudad, por la distribución que en el plano general de la obra se advierte, se trataba del edificio que hace tiempo se venía diciendo que el García Barbón pensaba levantar para instalar en él las clases y talleres de la Escuela de Artes y Oficios. Por eso mereció amplia reseña informativa, pues a juzgar por los planos, se intuía soberbio y verdaderamente digno de su ilustre fundador y del fin altamente plausible a que se destina.
Se proyectó con una extensión de 623,10 metros cuadrados, situado en los terrenos que forman el ángulo de unión de la calle del Duque de la Victoria, (hoy García Barbón) con la del Hospital (hoy Pontevedra) En esta última, se establecía la fachada principal, por ser la parte en que la línea es mayor (32 metros). La fachada con frente a la calle del Duque de la Victoria, tendría 22 metros de línea.
El edificio constará de sótano, piso bajo, principal, secundo y buhardilla. En la planta baja, habrá un gran patio cubierto para instalar en él una caldera generadora de vapor y los motores del taller de máquinas y del alumbrado de la Escuela. En esa misma planta, se situaban las clases de Modelado y Estereotomía, la secretaria, biblioteca, sala de estudio y oficinas de conserjería.
En el piso principal se ubicaban varias clases, la sala de profesores y el despacho del director del establecimiento y en el segundo piso, otras clases, el Museo y los talleres de planchado, costura y corte.
Por lo que resulta de los planos, la Escuela de Artes y Oficios será un edificio de primer orden; tanto por la belleza de su aspecto como por la amplitud del espacio que se destina a cada clase.
Elogios
Y para cuando comenzaran las obras se anunciaban detalles más amplios del edificio que nos ocupa, si bien en todo caso nuestra labor no podrá nunca ser tan completa como se pudiera desear por los límites que sobre este particular encierra la reserva impenetrable del señor García Barbón, que de este modo satisface a sus intentos modestísimos de que nada se hable de este asunto.
Pese a todo se recordaba que ni una sola persona hay ya en Vigo que al hablar de la nueva Escuela de Artes y Oficios, no dedique frases de gratitud y elogio a quien como él, demuestra interés tan grande y decidido porque la clase obrera pueda contar con un centro de instrucción en donde perfeccionarse y perfeccionar a la vez las artes y la industria que son base principal del crédito de los pueblos.
Y corriendo el riesgo de herir los sentimientos de modestia de la distinguida persona a quien se debe la obra verdaderamente grandiosa y de una trascendental importancia que va a realizarse, faltando, por esta vez, a las imposiciones del deseo por el Sr. García Barbón de que no se hiciese público mientras no estuviera realizado, ya se proponía que su nombre figurara en la página gloriosa donde se hallan escritos los nombres de varones tan esclarecidos por su bondad y sus virtudes como el gran prelado Figueroa, el insigne Amboage, D. Eusebio Da Guarda, el marqués de Misa, D. Matías López y otros igualmente significados por el excelente empleo que dieron a las fortunas cuantiosas que poseían, distribuyéndolas de una u otra forma entre los desvalidos, que es a quienes principalmente llega el beneficio de tan generosas donaciones.
En 1902 García Barbón decidió añadirle un nuevo cuerpo, por lo que el inmueble adquirió la configuración que tiene en la actualidad. Aunque los primeros planos los firmó Dimas Vallcorba, la obra es de Michel Pacewicz.
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