CARLOS PREGO
La probabilidad de que un incendio obligue a desalojar Praza do Rei es, como apunta el alcalde, Abel Caballero, de "una entre un millón"; pero si algo enseña la crisis es que siempre es mejor prevenir que curar. Con esa lección aprendida, el Concello desplegó ayer un simulacro de emergencia con la evacuación de varias decenas de funcionarios. A las diez y media de la mañana los técnicos de la planta 7º daban "la voz de alarma" de un incendio que obligó a despejar las cinco plantas superiores del inmueble. En el ejercicio participaron Policía Local, Protección Civil y dos dotaciones de Bomberos.
La torre del Concello brindó ayer una postal que la ciudad no contemplaba desde 1987: durante algo más de media hora decenas de funcionarios abandonaron sus labores y se lanzaron hacia las escaleras de emergencia en el primer simulacro de incendio que vive Praza do Rei en 25 años. El objetivo, según explicó el alcalde, Abel Caballero, es preparar la evacuación del ayuntamiento, "un edificio antiguo, mal señalizado" y con "un acceso difícil". "Ahora tenemos que valorar el tiempo de reacción", explicó el regidor, quien avanzó sin embargo que el primera resultado de la experiencia fue "bastante bueno". La mejor nota se la llevaron los efectivos de la Policía Local, Protección Civil y Bomberos. Desde que recibieron el aviso en el parque municipal, los dos camiones de bomberos llegaron a Praza do Rei en apenas ocho minutos. "Su resultado ha sido excepcional", concluyó Caballero.
El "aviso de incendio" saltó pasadas las diez y media de la mañana en la planta 7º. En apenas unos minutos la alarma se extendió a las cinco plantas superiores y se movilizó al personal hasta el piso 11º, la franja que resultaría peor paradas a raíz de un hipotético fuego en pleno corazón del edificio. Algunos curiosos se asomaban entonces por las ventanas y el equipo encargado de evaluar la maniobra, formado entre otros por el alcalde y el edil de Seguridad y Gestión Municipal, Carlos López Font, preparaban sus cronómetros para calcular el tiempo de respuesta. Durante toda la maniobra el equipo de evaluación no perdió detalle de la experiencia. Los resultados no caerán en saco roto. Según avanzó Caballero, la de ayer fue la primera de una serie de maniobras de evacuación por incendio que se desarrollarán en diferentes puntos de la ciudad. "Una catástrofe nunca se puede prevenir, pero hay que saber qué hacer si se da", razonó el regidor. En el caso de la sede de Praza do Rei, el ejercicio obligó a los responsables de planta a recordar sus deberes en una situación de emergencia y a coordinarse entre sí.
Dada la voz de alarma, los funcionarios empezaron a abandonar el edificio pasados unos minutos. Poco a poco cerca de 40 trabajadores municipales se fueron deslizando por las escaleras de emergencia hasta reunirse en la 3º planta. Allí se concentraron a la espera de ser "rescatados" por los bomberos que, casi de manera simultánea, desplegaban una manguera para sofocar las llamas y una escalera de evacuación desde el parking de la Policía Local. Entre el puñado de "valientes" que se animaron a descender por ella estaba el concejal Manel Fernández. El resto de los funcionarios desalojaron el edificio a través de una salida de emergencia ante el asombro de los transeúntes y un grupo de escolares que aplaudía el trabajo de los bomberos desde Praza do Rei.