M. FONTÁN
Los juzgados vigueses abrieron ayer sus puertas a los estudiantes. Un grupo de alumnos del ciclo superior de Integración Social del centro San José de la Guía tuvieron la oportunidad de conocer in situ el funcionamiento de la Justicia. Los jóvenes asistieron a los juicios que se celebraron en el Juzgado de Instrucción número 4, además de conocer otras dependencias, como los calabozos o la sede del Imelga donde trabajan los forenses. El hecho de que no hubiese abogados en los juicios de faltas a los que asistieron –en este tipo de vistas no es necesaria obligatoriamente la presencia de letrados– o la rapidez con que se resolvieron algunos de estos procesos, con sentencia in voce incluida, fueron algunas de las cuestiones que más les llamaron la atención. Y también aprovecharon para preguntarle a la juez sobre algunos temas que suelen estar de actualidad, como los procedimientos con jurado popular.
"Este tipo de actividades son muy positivas", valoraba ayer la titular del Juzgado de Instrucción 4, María Belén Rubido. Los jóvenes estuvieron en diez juicios de faltas –dos de ellos rápidos–. "Estas vistas son muy sencillas de entender, es la justicia más cercana", dijo la magistrada. Así, a lo largo de la mañana los estudiantes presenciaron juicios por hurtos, desobediencias, injurias a un policía o incumplimientos de regímenes de visitas. "Desde luego no son iguales a los que ves por la televisión", comentaba Kathia Domínguez, de 21 años. A otra compañera, Rocío Teijeira, le sorprendió que algunos denunciados ni se presentaran a la vista. Esta joven también destacaba que los juicios fueron "muy rápidos". De hecho, en las vistas la mayoría de los denunciados reconocieron la autoría y pidieron perdón y cuatro casos acabaron con sentencias in voce dictadas por la juez en la propia sala: tres condenas y una absolución.
Durante la visita los jóvenes, –cuyo ciclo formativo está enfocado a la acción social para trabajar por ejemplo con reclusos, personas mayores, discapacitados, víctimas de violencia de género, etcétera– también conocieron otras instalaciones, como los calabozos donde aguardan los detenidos. La valoración de la jornada fue positiva. "La juez fue muy amable, cada vez que acababa un juicio se paraba a explicarnos todo el proceso; también el fiscal y la secretaria", resumieron.