MARÍA VILLAR
Se confiesan "cansados de no recibir un trato justo" y han decidido unir sus fuerzas. La recién nacida Agrupación de Xóvenes Arquitectos de Galicia (Axaga) celebró ayer su primera asamblea informativa en la sede del Colegio de Arquitectos vigués con el fin de recabar "adeptos" en la ciudad. Ellos son la primera generación profesional nacida con la crisis y que nunca ha conocido la bonanza económica. Es más, sus perspectivas laborales cambiaron radicalmente desde que comenzaron la carrera hasta que la concluyeron.
"Hace un año, cansados de quejarnos entre nosotros de no recibir un trato justo, decidimos unir nuestras fuerzas y formar una asociación", explica su presidente, el ourensano Pablo Noya. Al principio trataron de fundarla a través del COAG de Galicia, pero sus estatutos no lo permitieron. Sin embargo, concurrieron a las elecciones cuatro de sus asociados que fueron votados como vocales. "Ahora impulsamos la reforma de los estatutos para poder incluir a Axaga dentro del COAG gallego, ya que consideramos que a través del colegio siempre se puede hacer más presión frente a la administración", subraya.
El "trato injusto" al que se refieren lo resumen en dos aspectos fundamentales: la contratación dentro de los estudios de falsos autónomos y la contratación con la administración pública. En este último aspecto se sienten "completamente discriminados", porque en la mayoría de concursos para poder participar se exige solvencia técnica (volumen de negocio u obras previas construidas). Además, denuncian los negociados "a dedo", éstos en los que "la administración ya sabe a quién le va a dar el contrato y le pide a esa empresa que avise a otras dos para simular la participación en el negociado", denuncia un joven arquitecto.
A la reunión acudieron nuevos profesionales que todavía no forman parte de Axaga pero que quería conocer la asociación. Es el caso de Lucas Gándara o Juan Pons, que añadían más problemas a su generación: "Los estudios se nutren de la bolsa de trabajo de la Escuela de Arquitectos de A Coruña o de las prácticas obligatorias del Politécnico de Vigo. Así, por menos de 500 euros al mes tienen a un joven trabajando allí al que nunca contratan", censuran. "Muchos de estos jóvenes van rulando de estudio en estudio sin cobrar un duro y solo por el supuesto prestigio de trabajar con un arquitecto reconocido y poder ponerlo en el currículo", se lamentan.
Para ser miembro de Axaga hay que tener menos de 40 años o haber acabado la carrera en los últimos diez años. Curiosamente no es necesario estar colegiado, ya que representan también a los jóvenes que no pueden ejercer la profesión. El Colegio de Arquitectos de Vigo cuenta con 518 asociados de los que el 49% (256 profesionales) tienen menos de 40 años.