CARLOS PREGO
"Volamos ahora a unos 700 pies... algo menos de la altura de la torre Eiffel; el día es despejado aunque el viento sopla con fuerza". Julio Dorado recorre de un vistazo la bahía de Vigo y maniobra con los mandos de su helicóptero EC130 B4 –bautizado como el "Eco-Star"– para capear las rachas que castigan desde primera hora el entorno de A Laxe. En apenas unos minutos se deslizan a 300 metros bajo sus pies el "ensanche" del puerto, los arenales de Samil y Patos, Canido o Monteferro. "Son buenas vistas, ¿eh?" Comprobarlo está desde ayer al alcance de cualquier crucerista que recale en Vigo. Y por precios "nada desorbitados": 95 euros un trayecto de 25 minutos desde el muelle de trasatlánticos hasta Baiona, previo vuelo sobre las islas Cíes, Toralla, Nigrán o Playa América.
La propuesta, planteada por la empresa de servicios aéreos Airnor, rompe esquemas y equipara a Vigo con destinos turísticos de primer orden como Nueva York, Rotterdam, el archipiélago de Madeira o Monte Carlo. "La Ría ofrece un entorno ideal para mostrarla desde el aire. Queremos que quienes nos visitan se puedan llevar en sus cámaras el retrato de la Galicia del Sur", anota Dorado, director de operaciones de Airnor. Su objetivo es que los cruceristas que llegan a A Laxe se encuentren "con algo más que las ostras de A Pedra" y se lleven un recuerdo imborrable a bordo de uno de los helicópteros "más modernos que existen", una posibilidad que no existía en Vigo hasta ahora.
Para prestar ese servicio la empresa reserva uno de sus siete helicópteros y abre la posibilidad de ampliar la oferta. "Irá por temporada", avanza Dorado, quien reconoce la "complicación" de destinar una nave en exclusiva para A Laxe. Además de viajar hasta Baiona, los turistas disponen de otras dos rutas: un vuelo de 45 minutos hasta la desembocadura del Miño, con paso por algunos de los grandes reclamos de la provincia, como Cabo Silleiro, Santa María de Oia o Santa Tecla por 185 euros; y otro, hasta Compostela por la Ruta fluvial del Apóstol, en hora y cuarto y un precio de 250 euros. El grupo mínimo para cada uno de los trayectos es de cuatro pasajeros. "El puerto tiene ahora un servicio turístico más que ayudará a dinamizar la ciudad", celebraba ayer el presidente de la Autoridad Portuaria, Ignacio López-Chaves.
No será sin embargo su única aplicación. Los vuelos del "Eco-Star" permitirán también a los consignatarios transportar mercancías, piezas, paquetes e incluso técnicos a buques que naveguen cerca de Vigo sin que se vean obligados a alterar su singladura para tocar puerto. "Llevábamos más de 10 años intentando conseguir este servicio", reconocía ayer el director general de Vasco Gallega, Juan Martínez. Puerto y consignatarios coinciden en reconocer además la aportación de la nueva prestación en la batalla de Vigo por ser "nodal" en Europa. "Luchamos por nuestro reconocimiento pero no hay que olvidarse de seguir sumando servicios", razonó López-Chaves en sintonía con los consignatarios, que urgieron a "dar pasos" y ganar "competitividad". Responsables de ambos colectivos disfrutaron ayer de un vuelo de prueba desde A Laxe.