S. PENELAS
A medio camino entre Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Punta Arenas (Chile), Juan Santos Echeandía alcanza estos días el ecuador de la campaña antártica en la que participa desde principios de enero a bordo del oceanográfico Polarstern y bajo la dirección del Instituto Alfred Wegener de Alemania. "Desde que empecé a investigar en oceanografía física, venir aquí era mi sueño. Es muy cansado, pero son pocas las personas que tienen acceso a este privilegio", comenta al otro lado del teléfono este joven científico del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC.
Liderado por el profesor germano Dieter Wolf-Gladrow, el proyecto cuenta con la participación de medio centenar de investigadores de diferentes disciplinas –biólogos, geólogos, físicos, químicos...– y procedentes de diferentes centros y universidades europeas.
El Polarstern, uno de los oceanográficos más sofisticados del mundo, es propiedad del Gobierno alemán y el Instituto Alfred Wegener lo utiliza durante más de trescientos día al año en sus campañas en la Antártida y el Ártico. El buque partió de Sudáfrica el 7 de enero y recorrerá el océano Austral hasta el próximo 12 de marzo para que los científicos recojan muestras que les permitan estudiar los efectos del cambio climático.
Santos forma parte del equipo de Luis Laglera, al que conoció cuando realizó una estancia en Baleares mientras preparaba su tesis sobre la concentración de metales en la costa gallega. "Hemos seguido manteniendo contacto y me propuso ayudarle en esta campaña para analizar las concentraciones de hierro en las columnas de agua. Junto a dos chicas de la Autónoma de Barcelona somos los únicos españoles del barco", revela.
Durante la campaña se han establecido una serie de estaciones de muestreo en las que cada grupo recoge datos sobre clorofila, nutrientes o salinidad dependiendo de sus objetivos científicos. "El hierro es un elemento esencial para el fitoplancton porque sin él no podría vivir ni absorber el CO2 y nuestro estudio consiste en determinar cómo se concentra en la columna de agua y cómo se comportan en función de ello las distintas comunidades de estos microorganismos microscópicos", apunta Santos.
En expediciones anteriores se llevaron a cabo fertilizaciones artificiales de hierro que consiguieron un aumento de la capacidad de captar de CO2 del fitoplancton: "Es algo que genera muchos problemas entre países porque es una acción antropogénica y no creo que se repita. Lo que nosotros tratamos de hacer ahora es contabilizar cuánto CO2 es capaz de absorber después de los aportes naturales de hierro".
Estas fertilizaciones se producen como consecuencia del deshielo o del "efecto isla", esto es, "cuando la lluvia o el viento arrastran partículas de polvo desde tierra y las depositan en el mar". El resultado son los denominados blooms o proliferaciones de fitoplancton.
El equipo de Santos recoge muestras de la columna de agua cada dos o tres días y parte de los análisis ya se realizan a bordo, lo que les permite orientar su investigación. Por ahora, se han topado con unas concentraciones de hierro más bajas que las registradas por expediciones anteriores en el océano Austral. "Pero, a pesar de ello, también hemos detectado blooms de fitoplancton y dirigimos nuestros esfuerzos a determinar si el hierro se asocia a partículas y el fitoplancton se beneficia de eso", añade.
Los muestreos deben realizarse con técnicas limpias ya que, dada la baja concentración del hierro en el agua del mar, son muy fáciles de contaminar. El equipo utiliza botellas especiales y un equipo adaptado a estos condicionantes.
Santos, de origen vasco pero establecido en Vigo desde hace más de diez años, se plantea aplicar el conocimiento adquirido durante esta campaña para estudiar a su regreso los afloramientos de las rías gallegas, a los que deben su riqueza y donde es de suponer que se producen importantes aportes de hierro.
"Lo interesantes de participar en una campaña internacional, además de muestrear y analizar, es que puedes establecer contactos para futuras colaboraciones", destaca Santos, quien desde su partida desde Sudáfrica va narrando esta aventura a través de su blog.