REDACCIÓN
Vigo acogió ayer por vez primera la tercera edición del Campeonato Autonómico de Pesca de Corcheo "Pepe Saavedra", el único torneo en mar en el que los peces capturados se mantienen vivos y se devuelven a su hábitat, es decir, que no hay muerte. Pese a la lluvia y el frío, la escollera de O Berbés atrajo a un total de 36 participantes de todos los rincones de Galicia, una afluencia superior a la de anteriores ediciones, celebradas en Ribadeo y en Marín.
Los casi cuarenta aspirantes lograron subir con sus cañas 98 kilos y medio de pescado, entre mújeles, caballas (también conocidas como xardas o rinchas) y sargos fundamentalmente, unas buenas cifras teniendo en cuenta el mal tiempo. La organización del torneo obliga a los participantes a llevar un rejón, una especie de red que se sumerge en el mar para mantener vivos a los peces durante el campeonato, que arrancó a las diez de la mañana y terminó pasadas las cinco de la tarde.
La competición se dividió en dos partes –"mangas" en el argot pesquero–, una por la mañana de tres horas, y otra por la tarde con la misma duración. El presidente de la Federación Gallega de Pesca, Gerardo Orol, explica que el torneo se divide en dos partes para cambiar a los pescadores de posición porque "siempre hay unas mejores que otras".
Un vigués gana el torneo
El campeonato se basa en el peso total de los peces –vivos y que cumplan la talla mínima– para nombrar al ganador. Finalmente el premio quedó en casa. El vigués Lázaro Benítez se alzó como el mejor pescador, con 12,790 kilogramos en capturas. Su pieza de mayor peso rozaba los dos kilos (1,913 kilos). Él, junto a los otros tres clasificados podrán aspirar a competir en el certamen a nivel nacional tras entrar en el selectivo.
La Federación Gallega de Pesca agradece a la Autoridad Portuaria la cesión del espacio para organizar la competición. Sus responsables incluso invitaron al presidente, Ignacio López-Chaves, pero no pudo asistir. "La gente se quedó muy contenta por el lugar", dice Gerardo Orol.