SANDRA PENELAS
–Las carreras de ciencias básicas (Química, Física, Matemáticas...) pierden estudiantes, ¿es necesario replantearlas?
–El descenso de matrícula también ocurre en otros países como Reino Unido porque son carreras que requieren un esfuerzo mayor que las de Humanidades y éste ha ido decayendo. Además los alumnos y sus padres tienen una visión de rentabilidad cortoplacista. Quieren estudiar, opositar y colocarse con 25 años. ¿Y qué es un químico o un físico a esa edad? Un becario de investigación. Es necesario incrementar la cultura científica, porque esto conllevaría una mayor aceptación de estas carreras. Tendrán más o menos alumnos, pero no pueden desaparecer. Siempre hay que innovar, pero los contenidos que transmiten son imprescindibles para el progreso.
–¿No le desmotiva como profesor la alta tasa de paro juvenil?
–Todos lo tenemos presente. Las plantillas de las universidades prácticamente están en su nivel de saturación y la capacidad de absorción del sector privado es mínima. Por eso es necesario un impulso por parte de los gobiernos. ¿Alguien se ha preguntado por qué la crisis internacional no ha afectado al paro en Holanda o Alemania? Allí no supera el 5% porque llevan décadas potenciando el I+D y creando empresas de base tecnológica. Podemos dar la mejor formación posible, pero lo que no se puede pretender es que todos tengan colocación en tu universidad, además de endogámico es imposible.
–A igual que las carreras clásicas viven horas bajas, ¿también para la investigación básica es más difícil conseguir financiación?
–Está por ver cómo será el nuevo plan de I+D, pero los países avanzados a los que queremos parecernos gestionan la ciencia desde ministerios donde aparece esta palabra. Quieren potenciar la transferencia de resultados, pero la ciencia básica no los consigue a corto plazo y el problema es que los programas de I+D son a cuatro años vista y sin continuidad. Por eso solo tenemos un Nobel. Y también es peligroso pensar que la ciencia básica solo es útil si puede ser aplicada a las empresas de tu entorno.
–¿Urge diseñar una carrera de investigador en la Universidad?
–En otros países está más perfilada la separación entre investigador y docente, pero no estoy de acuerdo en que haya una desconexión total.
–Los investigadores gallegos en el extranjero critican la excesiva endogamia y jerarquización de las universidades.
–Todos hemos padecido la endogamia, pero las agencias de acreditación como la Aneca han hecho el proceso de contratación de profesorado más transparente. Aun así, sobre todo en las universidades clásicas, solo el 5% de sus investigadores han hecho sus tesis fuera de ellas. Creo que la sociedad y el Gobierno deberían visualizar a estos jóvenes que no pueden volver y habilitar recursos. El problema no es irte al extranjero, sino no poder regresar.
–Las universidades catalanas aseguran estar al borde de la quiebra, ¿puede pasar esto en Galicia?
–Se han creado campus en cada provincia y, por tanto, infraestructuras y medios materiales y humanos. El futuro está en que cada uno se especialice y se optimicen recursos. No tiene sentido impartir el mismo título en lugares próximos. Se habla incluso de fusiones, pero unir dos cosas parecidas no quiere decir que el resultado vaya a ser mejor. Las universidades no son cajas.
–¿Aprueba el plan de financiación por objetivos?
–Me parece correcto. También en relación con los fondos del Estado, el café para todos se tiene que acabar y hay que competir por ellos. La crisis está obligando a los políticos a tomar decisiones que antes ni se le hubiesen ocurrido.
–Asistimos a una escalada inédita de noticias sobre I+D: investigadores que donan su premio al grupo, peticiones para que se cancelen galardones...
–Donar un premio me parece admirable, yo también lo haría, pero la ciencia debe ser apoyada por el Gobierno y la sociedad. Lo de la casilla de la renta es ningunear a la ciencia. Debería ser algo respetado y financiado, a igual que la sanidad. No puede estar a expensas de una casilla. Nos estamos jugando el futuro y que la diferencia con otros países sea aun mayor en diez años.