M. LÓPEZ
Como cada 3 de febrero, San Blas reunió ayer en Bembrive a miles de fieles y seguidores, que, un año más, no faltaron a la tradicional romería en honor al abogado de los males de garganta. Precisamente muchas gargantas se llenaron de vino y productos típicos de la tierra, como el cocido, la "cacheira", el pulpo o los chorizos. También cantaron. Y es que en San Blas, la fiesta está asegurada. Con gaitas, bombos y panderetas, las peñas amenizaron la jornada en los cuarenta "furanchos" que abrieron en la parroquia, donde reinó la "festa rachada".
No obstante, el jolgorio de los más jóvenes (y no tanto) convive en perfecta armonía con el carácter religioso de la festividad. La iglesia de Bembrive se quedó pequeña para dar cabida a todos los fieles. Muchos se agolparon en las puertas del templo para escuchar la misa central, que se celebró a mediodía y se prolongó durante una hora para luego salir en procesión. La delegada de la Xunta en Vigo, María José Bravo Bosh, el ex alcalde pedáneo Benito Pérez, y concejales del PP acompañaron al santo. A diferencia de años anteriores, no acudieron representantes de otros partidos políticos.
El momento más multitudinario se produjo tras el regreso de la imagen a la iglesia, donde se formó una larga cola de devotos para pasar sus pañuelos, bufandas o estampitas por el santo y así "librarse" de las dolencias de garganta, que estos días tantas personas sufren a consecuencia del virus de la gripe.
La ola de frío siberiano se hizo notar en San Blas. Durante la mañana la asistencia se contabilizó a cuentagotas, aunque a mediodía en la carretera de Bembrive –cortada al tráfico con motivo de la romería– ya no cabía un alfiler. Y para combatir las bajas temperaturas, el remedio más recurrido fue comida caliente y vino. Algunos incluso llevaron una sulfatadora de mochila llena de este caldo para compartir con sus compañeros de romería.
Aparte de la comida y la bebida que se puede tomar en los "furanchos", en la fiesta de San Blas también hay numerosos puestos que venden productos gastronómicos, como empanadas, quesos, rosquillas o pan elaborado de forma tradicional. Un vendedor de velas a la puerta de la iglesia reconocía que las ventas habían descendido en relación a años anteriores. "Aparte de frío en el clima, también hay frío en el bolsillo", decía en relación a los efectos de la crisis. "Este año comemos en casa de un amigo de Bembrive", comentaban miembros de una peña. Aunque esta es una práctica habitual en muchos asistentes a esta fiesta, este año parece que ganó adeptos.
San Blas no se ciñe solamente a Bembrive. Personas de otras zonas de Vigo y de la comarca también se desplazan a esta tradicional romería. Ayer incluso acudieron personas de las islas Canarias, que acompañaban a la peña de Vilar (Lavadores), veterana en la festividad en honor al patrón de las afecciones de garganta. "Lo que más nos gusta es el ambiente, con tabernas y gaitas", dice uno de los 40 miembros del grupo.
Una mujer del furancho "Morao Asegurao" y vecina de Bembrive considera que San Blas "es la mejor fiesta del año". "Y también de toda la comarca", agrega mientras baila junto a otras peñas. Unos jóvenes de Teis y Chapela, también incondicionales a la cita anual con San Blas, lo tienen muy claro: "El vino tinto es lo mejor de la fiesta, y aquí estaremos hasta que el cuerpo aguante. Siempre venimos", afirma.