S. PENELAS
Como una hierática esfinge permanece el cohete Vega en la torre de lanzamiento de la Guayana francesa a una semana de poner en órbita el primer satélite gallego. Los trabajos para ensamblar la última sección de la nave, donde viajará el Xatcobeo, finalizaron la semana pasada con éxito y solo restan las últimas comprobaciones y el ensayo de la cuenta atrás.
El vuelo inaugural del Vega está previsto para el próximo 9 de febrero, una fecha que aguarda con ilusión el equipo de profesores y estudiantes capitaneados por Fernando Aguado que comenzaron a desarrollar el satélite hace cerca de tres años.
El ingenio gallego llegó al puerto espacial de Kourou a principios del pasado diciembre tras superar los test previos en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) de Holanda. En las siguientes semanas, fue sometido a nuevos controles y sellado en la cabeza del cohete junto con otros seis cubesat desarrollados por universidades europeas y dos satélites de mayor tamaño, el Lares y el Almasat-1.
El ensamblaje con el resto del cohete se llevó a cabo durante la semana pasada y en horario nocturno, como fijan los protocolos de la estación espacial, para evitar el sobrecalentamiento de la carga útil.
Tras su lanzamiento la próxima semana, el Xatcobeo y el resto de satélites serán liberados a más de 1.400 kilómetros de altitud y, una vez detectados por los rádares de la Nasa, comenzarán a enviar datos a tierra. La estación de control del ingenio gallego estará situada en la Escuela de Telecomunicaciones del campus vigués.
Los trabajos de montaje del cohete comenzaron en la Guayana francesa a principios del pasado noviembre. El Vega consta de cuatro secciones y las tres primeras se asientan en motores sólidos para dar más ligereza al cuerpo, cuya estructura ha sido fabricada con fibra de carbono. Solo en la elaboración de una de ellas se utilizaron tres mil kilómetros de este material.
La última sección de la nave, denominada AVUM, será impulsada por un motor de combustible líquido, más adecuado para realizar las maniobras precisas antes de soltar los satélites. En esta parte del Vega también se encuentra el ordenador de a bordo y los sistemas de navegación y de control. Este último tiene capacidad para ordenar la destrucción de la nave en caso de un mal funcionamiento.
El vuelo inaugural del Vega tiene por objetivo demostrar la viabilidad de estos cohetes para transportar cargas ligeras entre los 300 y los 2.500 kilogramos de peso.
Los retos del Xatcobeo, en cuyo desarrollo ha colaborado el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), serán probar con éxito una radio-software reconfigurable en vuelo desde tierra y un medidor de radiación que recogerá información sobre cómo afecta a los sistemas de a bordo la radiación de los anillos Val Allen. También pondrá a prueba un nuevo mecanismo para el despliegue de paneles solares.