MARÍA VILLAR
Las buenas temperaturas y la ausencia de lluvias han adelantado dos meses la presencia de la procesionaria en el suelo de los pinares y ha obligado al Concello a actuar en los puntos afectados. Lugares como O Castro y Samil, donde habitualmente se pasea a perros, han aparecido esta semana con hileras de parásitos que, al contacto, producen síntomas parecidos a una alergia – afecta también a las personas y , en casos extremos, pueden llevar a los canes a la muerte por asfixia–. Un menor fue atendido estos días en el Hospital Xeral y clínicas veterinarias como Ars Canis han tratado a los primeros animales, en este caso a una perra pincher con una importante glositis (inflamación de la lengua) tras tratar de tragar una oruga. "Es algo habitual en los canes, especialmente en los cachorros, porque tienden a llevar todo a la boca", explica Pedro Estévez, veterinario de Ars Canis que se mostraba sorprendido porque se haya adelantado tanto, "normalmente teníamos los primeros casos en marzo o abril", dice.
Bajo su apariencia inofensiva, cada oruga tiene unos 500.000 tricomas, que son como pequeños dardos con sustancias tóxicas irritantes que causan en los humanos picor intenso al instante, dermatitis, urticaria, inflamación de las mucosas... "En los perros se les inflama muchísimo la lengua, hasta el punto de que tienen que dejarla fuera varios días y se les necrosa", explica. Así, la consecuencia directa más habitual es que acaban perdiendo un trozo más o menos grande del citado músculo. "También les produce un exceso de salivación, una tumefacción de la zona y si alcanza la faringe, un edema de glotis que requeriría una traqueotomía de urgencia para evitar la asfixia", relata. El propietario del can, si observa que este entra en contacto con la oruga, debe ponerse unos guantes para evitar el contacto, lavarle la zona con agua y acudir inmediatamente al veterinario.
La procesionaria también tiene una consecuencia letal para las propias coníferas, que de no ser tratadas acaban secándose.
Por todos estos motivos, el Concello actúa desde hace 3 años en el parque de O Castro, una de las zonas más afectadas habitualmente. Ante el adelanto de la "temporada" de procesionaria, han retomado a principios de mes los trabajos para erradicarla. Por un lado emplean medios físicos que consisten en eliminar los bolsones mediante la incineración. Otro de los medios que utilizan es la lucha química, que consiste en la fumigación con insecticidas de contacto cuando las orugas van ya en procesión. Finalmente emplean la lucha biológica, que consiste en la utilización de feromonas para capturar en trampas a los machos adultos evitando la cópula, la fecundación de los huevos y el desarrollo masivo de una nueva generación.