A. MÉNDEZ
Vigo fue siempre una ciudad de emprendedores y ha vuelto a demostrar este carácter durante el que será recordado como uno de los años más duros de la crisis. La caída de las ventas y las dificultades para obtener financiación no desanimaron a los dueños de los 3.636 comercios abiertos en la ciudad en 2011. La Cámara de Comercio contabilizó durante los tres últimos ejercicios un total de 10.972 bajas frente a 12.760 altas en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). La apertura de nuevos negocios se ha mantenido siempre por encima de los cierres, pero el problema que impedía hasta ahora una recuperación de la economía local era la elevada tasa de mortalidad de las nuevas empresas. Por eso el cambio más positivo registrado en 2011 es un acusado descenso –40%– del cierre de locales que ha permitido a la ciudad cerrar 2011 con 754 establecimientos más que el año anterior.
Las asociaciones de comerciantes, desde el Casco Vello hasta As Travesas, reconocen "un repunte de actividad" gracias en buena medida a la rebaja de alrededor del 35% en los alquileres de locales. Esta actualización de los precios unida a los 31.800 desempleados que contabiliza la Consellería de Traballo en la ciudad formaron el caldo de cultivo perfecto para que en los últimos doce meses miles de vigueses formados y con experiencia optaran por crear su propio negocio ante la imposibilidad de estabilizarse como asalariados.
"La hostelería y el pequeño comercio están sirviendo de refugio a mucha gente en paro. El autoempleo aumenta debido a una necesidad de buscar ingresos", reconoce el presidente de VigoVello, Anxo Méndez. Solo en el casco histórico abrieron desde otoño media docena de locales de hostelería y otras tantas tiendas de ropa, artesanía o complementos; la última hace apenas unos días. No es un caso único en la ciudad, pues también en Centro Príncipe su gerente reconoce una "rotación continua" en los bajos que quedan vacíos. El considerado durante años motor del comercio local empieza a recibir nuevos inquilinos con una oferta diferenciada gracias a la moderación de los alquileres. Enrique Núñez asegura que la gestión directa de muchos locales desde el centro comercial abierto les está permitiendo "ocupar casi todos los locales a excepción de dos o tres con precios ahora mismo inasumibles".
El balance del último año que realiza el gerente de Zona Centro también es optimista. Raúl Fontán asegura que los dos primeros años de crisis fueron dolorosos debido al cierre de cientos de negocios, pero asegura que ahora mismo el entorno de O Pogreso está viviendo "una recuperación. En los últimos dos meses han abierto una docena de establecimientos y hemos ocupado incluso bajos que llevaban mucho tiempo sin actividad", celebra este portavoz del sector.
Los brotes verdes empiezan a verse en todas las zonas comerciales y se concentran, según las estadísticas de la Cámara de Comercio, en la hostelería, la alimentación y el textil. El presidente de la asociación de As Travesas (Aetravi), Manuel Vázquez, advierte sobre todo un aumento de bares en calles como Barcelona, Zamora o Alfonso X El Sabio. El colectivo recibió el pasado año a 55 nuevos socios y aunque el incremento de empresas es siempre una buena noticia, recuerda que es también "un indicador de que algo va mal en sectores como la industria. Son nuevos empresarios a la fuerza, obligados por la necesidad de contar con una nómina", lamenta.
La presidenta de los comerciantes de O Calvario y de la Federación de Comercio de Vigo (Fecovi), Encarna Álvarez, celebra la progresiva recuperación de las pymes y coincide en que el perfil de los nuevos emprendedores tiene mucho que ver con la crisis en la industria y las multinacionales: "Está llegando gente joven muy formada o personas con mucha experiencia que han trabajado durante años en alguna empresa y tienen que reciclarse en un proyecto propio".