MARÍA VILLAR
La habilidad y genialidad del pintor vigués Xai Óscar ha puesto en evidencia a la mejor de las cámaras fotográficas. En la era del uso masivo de las nuevas tecnologías, el artista ha logrado plasmar con sus pinceles una de las imágenes más imponentes y detallistas de Vigo: una vista panorámica tomada desde A Madroa que alcanza desde el extremo de la Travesía hasta la isla de Toralla. Más de 500 horas de trabajo a lo largo de todo el año dan como resultado un cuadro de 1,5x2,5 metros cuyo estilo hiperrealista no se alcanza ni a golpe de "clic" fotográfico.
La obra verá la luz previsiblemente en una exposición en febrero en el Centro Social Novacaixagalicia, donde acompañará a otras cuarenta pinturas de Xai Óscar, también hiperrealistas pero con motivos completamente diferentes (retratan sus propias manos, sus pies, un florero...). Ahora su gran ilusión es poder llegar a ver el cuadro de Vigo visto desde A Madroa colgado en algún lugar institucional, y para ello está dispuesto incluso a donarlo, "siempre y cuando el lugar donde se ubique me satisfaga", matiza. Eso sí, su gran sueño sería que estuviese expuesto en un museo, "daría hasta mi mano si hace falta". Lo cierto es que hace 30 años pintó un cuadro de Vigo y lo vendió ipso facto sin ningún tipo de remordimiento. "Me encanta desprenderme de ellos, no me gusta tenerlos en mi casa y soy feliz si lo compra una persona que los aprecia", comenta.
Tras casi medio siglo dedicados a la pintura como gran afición €Xai Óscar tiene 63 años€ este es el lienzo más grande que jamás ha pintado y también al que más tiempo le ha dedicado (6 o 7 horas diarias). "Durante un año entero estuve yendo hasta A Madroa para tomar fotos desde todos los lados, incluso me metí en casas de vecinos de la zona o me acerqué hasta determinados edificios para apreciar mejor los colores", comenta. El resultado todavía no le parece perfecto, "nunca considero un cuadro acabado, yo jamás estaré satisfecho porque considero que todo se puede mejorar", dice. Los meses fueron transcurriendo mientras Xai lo pintaba en su casa guiado por las fotografías, pero en las nuevas visitas a A Madroa, al comprobar como algunas construcciones avanzaban, él hacía lo propio en el lienzo. Aún así, sin duda los mayores desvelos se los proporcionaron las islas Cíes, "me volví loco con ellas, era incapaz de reflejar su verdadera luz", confiesa. A pesar del impresionante resultado, cree que el cuadro "tendrá muchos detractores, y muchos con razón".
Xai Óscar no se cataloga como hiperrealista, "aunque la mayoría no quiere entrar en esa corriente, yo si pudiera me metería", dice modestamente. Lo cierto es que su carrera artística pasó por diferentes fases, pero nunca se dejó llevar por el abstraccionismo y ahora pinta, dice, solo lo que le da la gana.