El Xatcobeo se pondrá en órbita con la misión de demostrar el funcionamiento de una radio software y el despliegue de paneles solares. El profesor Aguado explicaba en su última comparecencia pública antes de enviar el satélite a Holanda que la elevada radiación de los anillos Van Allen que deberá atravesar el ingenio han supuesto un gran desafío para los sesenta profesores y estudiantes que participan en el proyecto. De hecho, la coraza que han diseñado como protección supone casi el 30% de su masa, que en total no llega a un kilogramo.
El satélite vigués, cuyo presupuesto es de 1,2 millones de euros, y los otros cinco procedentes de las universidades de Montpellier, Turín, Bucarest y Varsovia cumplen con las directrices de los cubesat, diseñados por la universidad californiana de Calpoly con fines educativos e investigadores.
También los adaptadores de lanzamiento son una contribución de Calpoly, que colabora con la ESA en los ensayos realizados en el ESTEC de Holanda y en la campaña de lanzamiento en Kourou.
La Agencia Espacial Europea calcula que los nanosatélites permanezcan en órbita una media de cuatro años, dependiendo de su área frontal, y que, al final de su misión, penetren en la atmósfera terrestre por acción de la resistencia aerodinámica.
En el proyecto vigués han participado expertos de las escuelas de Telecomunicaciones, Ingeniería Industrial e Informática para poner en marcha los dos experimentos principales: una radio-software reconfigurable en vuelo desde las estaciones de seguimiento en tierra y un medidor de radiación que aprovechará los datos en órbita del Xatcobeo para medir cómo los anillos Van Allen afectan a los sistemas instalados a bordo.
El tercer objetivo será validar un nuevo mecanismo de despliegue de paneles solares. Será la primera vez que se lleve a cabo en un satélite tan pequeño y aumentará su potencia de 2 a 6 vatios.