A. DE SANTOS / A.MÉNDEZ
La programación del Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO) para 2012 está en serio peligro debido a la falta de fondos. La Xunta y la Diputación de Pontevedra adeudan a la fundación 610.000 euros y el director del centro, Iñaki Martínez Antelo, reconoce que en las actuales condiciones es difícil planificar la nueva temporada con garantías e incluir obras de calidad. "Estamos sorteando las dificultades con imaginación, pidiendo favores, alargando el tiempo de las exposiciones y buscando patrocinios,... pero llega un momento en que ya no se puede hacer más", advierte el responsable del museo más visitado de la ciudad y uno de los más exitosos de Galicia, casi duplicando el pasado año el número de visitantes de su inmediato competidor, el CGAC de Santiago de Compostela.
La Fundación del MARCO aprobó para 2011 un presupuesto de 1,5 millones de euros, el más ajustado de su historia, y justo cuando toca sentarse a negociar las cuentas del próximo ejercicio, cuatro de sus cinco patronos aún no han satisfecho las aportaciones que comprometieron para este año. El director del centro ubicado en la calle Príncipe sostiene que hasta el momento solo el Concello de Vigo ha ingresado los 805.000 euros que aporta anualmente para su funcionamiento, faltando por recibir los 300.000 euros de Novacaixa, los 160.000 del Gobierno gallego, los 150.000 de la Diputación y otros 127.000 del Ministerio de Cultura, aunque a este respecto desde el gobierno local aseguran que la aportación se acaba de enviar.
La situación es crítica porque en la recta final del año el museo solo ha recibido el 65% de las ayudas directas que le deberían proporcionar los miembros del patronato y que representan casi el 75% de su presupuesto total. Otro handicap es que la Diputación no ha ingresado su cuota anual de 150.000 euros desde que en diciembre de 2009 firmó un convenio de colaboración con el presidente de la fundación, Abel Caballero. Pese a las buenas intenciones del acuerdo, las diferencias entre Rafael Louzán y el alcalde de Vigo llevaron el pasado mes de agosto a que el presidente del organismo provincial reconociera que no entregaba la subvención debido a la "confrontación permanente" que existe con el regidor vigués.
El MARCO trata de sortear la falta de compromiso económico de sus patronos reajustando continuamente su programación, pero ha llegado un momento en que empieza a contraer deudas. "Antes teníamos cerrada la programación para los dos próximos años y ahora, lamentablemente, trabajamos casi al día. Hay peligro real para la continuidad del museo porque las cifras no dan. Este es un edificio con un mantenimiento relativamente caro y si seguimos así no podremos asumir el gasto fijo de personal, y además hay que dotar al centro de contenido y pese a los esfuerzos nos vamos endeudando", explica muy preocupado Martínez Antelo.
El director de las instalaciones alerta rotundo a los patronos de que el museo "no tiene más parches que poner y las exposiciones no pueden prolongarse indefinidamente". Asegura con pesar que "están al límite", al tiempo que reclama más claridad a las administraciones implicadas en el patronato.
Desde hace dos años se venían registrando retrasos en los pagos y recortes –el Estado bajó su aportación de 135.000 a 127.000 euros y la Xunta de 300.000 a 160.000–, pero lo que no se esperaba el centro es que "fueran a fallarnos prácticamente todos de golpe". "Habría que preguntarse si quieren formar parte del patronato porque hay que cumplir. Si participas en algo y luego no puedes continuar o no quieres hacerlo debes decirlo", reprocha el máximo responsable a las instituciones con pagos pendientes.
La crisis de financiación en el MARCO es más grave si cabe porque coincide con uno de sus momentos más dulces en cuanto a entendimiento con el público vigués. En 2010 visitaron el museo 93.519 personas, pero este año se prevé alcanzar una cifra récord tras lograr 70.000 visitas solo con la exposición de Martin Creed clausurada en octubre. Además, los responsables preparan para 2012 la celebración de su décimo aniversario en la ciudad.