J. PASTORIZA
El transporte público de la ciudad experimenta signos de recuperación después de tres años de caída ininterrumpida. La empresa concesionaria Vitrasa registró desde enero a octubre 18.740.000 desplazamientos, según datos proporcionados por el Concello, con lo que gana 375.000 en relación al mismo periodo del año anterior. La mejoría de los resultados va ligada al aumento de la oferta, ya que en enero se incorporaron la circular entre la Praza de América y Navia (C-22) y la línea de Balaídos a la estación de autobuses (la 23). Ambas compensaron holgadamente la pérdida de viajeros en julio y agosto, los dos únicos meses (sobre todo el primero) con datos peores que los de 2010 debido entre otras cuestiones a la meteorología adversa para ir a las playas. La compañía también puso en marcha en 2011 servicios especiales al Auditorio Mar de Vigo con inicio dos horas antes de los eventos, lo que ayuda a engordar la cuenta de pasajeros. Los pensionistas usuarios de bono, que se desplazan gratis al estar subvencionado íntegramente el billete por el Ayuntamiento, son el colectivo que más se ha subido al autobús urbano y ha tirado hacia arriba de la estadística, con un aumento de 384.000 viajes respecto al año pasado a estas alturas.
En 2010 por estas fechas Vitrasa perdía 309.000 desplazamientos en relación a los mismos meses de 2009. La tendencia se ha invertido radicalmente, y tanto el billete ordinario –que cuesta 1,17 euros– como casi todos los bonos suman pasajeros. Con una salvedad, la tarjeta normal, donde se produjo una bajada de 170.000 viajes. Aún así sigue siendo con mucha diferencia la más utilizada al representar, con 8,9 millones desde enero, el 47,5% de los movimientos. Estudiantes, universitarios, desempleados que usan el pase "social" y pensionistas incrementaron el uso de sus tarjetas. Sobre todo estos últimos. Entre las dos categorías en que están divididos los beneficiarios de estos descuentos en función de sus recursos económicos suman desde el comienzo del año 3.779.000 viajes, mientras que el ejercicio pasado la cifra fue de 3.394.332.
La crisis, principal motivo de la caída de desplazamientos desde 2007, se deja ver en el aumento del pase social, que permite a quienes cobren subsidio de desempleo o renta activa de inserción viajar por 60 céntimos. Mientras que el año pasado se registraron 76.046 desplazamientos en diez meses con este bono, en 2011 se han superado los 104.000, lo que representa un aumento del 37%. Las tarjetas de universitario se usaron 34.583 veces más, y las de otros estudiantes 45.400. La venta de billete ordinario, sin ningún tipo de subvención, se ha incrementado en 62.211 tiques. Cualquier usuario puede adquirir la tarjeta verde normal, para la que no se exige ningún requisito, ni siquiera el de estar censado en Vigo. Cada viaje sale por 80 céntimos.
El Concello entrega a Vitrasa la diferencia entre lo que pagan los distintos usuarios de bono y los 1,17 euros del billete ordinario. El coste para las arcas municipales supera los nueve millones de euros al año. La gratuidad para los pensionistas ha sido el principal motivo de que se disparase la factura. El bono se implantó en dos fases, la primera en 2003 para quienes no superasen la cuantía de las pensiones no contributivas fijada por la Seguridad Social. Entonces se registraron poco más de 200.000 desplazamientos. La cifra actual, tras ampliarse la subvención íntegra a quienes cobren menos del salario mínimo interprofesional, asciende a veinte veces más, con más de 4 millones desplazamientos anuales. Pese a la bajada en la estadística general de Vitrasa en los tres últimos años, en este apartado los viajes se han mantenido al alza.