JAVIER MOSQUERA
El Instituto de Estudios Vigueses cumple sus primeros 20 años de andadura y ha elegido el mes de octubre para celebrarlo con una edición especial de su boletín anual Glaucopis, que verá la luz a finales de mes.
Y sería en el primer número de este boletín donde se incluiría una breve historia del Instituto, firmada por uno de sus socios fundadores, el Cronista de la Ciudad Bernardo Vázquez Gil, que evidencia lo complicado que fue el parto.
Sus orígenes se remontan a trece años antes, 1978, cuando Andrés Martínez-Morás y Soria, presidente del Colegio Oficial de Titulados Mercantiles, le planteó por escrito al Ayuntamiento la necesidad de crear un Instituto de Estudios Vigueses bajo patrocinio municipal, iniciativa a la que se sumaron diversos profesionales y estudiosos locales.
Tras un largo proceso de estudio de esta idea, el 13 de mayo de 1991, durante el mandato del alcalde Manuel Soto Ferreiro, y en un acto presidido por la concejala de Cultura, María Xosé Porteiro, se celebró en la Casa das Artes el acto de nombramiento oficial de los Miembros Fundadores del Instituto de Estudios Vigueses.
El 25 de octubre de 1993 se constituyó la primera Junta de Gobierno presidida por el propio Andrés Martínez-Moras y Soria y el 12 de mayo de 1994 se presentó públicamente, tomando posesión formalmente los diecinueve miembros fundadores, que recibieron títulos y medallas.
A Martínez- Morás le sucedió como director Gerardo Sacau y en la actualidad lo es el arquitecto Martín Curty
El Instituto de Estudios Vigueses está enmarcado en la Confederación Española de Centros de Estudios Locales y perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y desde su fundación, sus miembros afrontaron el reto de poner a disposición de la ciudadanía "un completo abanico de estudios rigurosos, resultado de una altruista labor de investigación a la que se le sumaron un importante número de colaboradores que también de forma totalmente desinteresada ceden sus estudios e investigaciones en los diversos campos del saber ".
En la encrucijada
Veinte años después de tan laborioso proceso de fundación y una intensa actividad investigadora y editorial, el Instituto está en la encrucijada. Desconoce cuál será su sede a partir de finales de año, depende legalmente de la Fundación Provigo que se encuentra en fase de indefinición y al carecer de personalidad jurídica, no puede captar fondos ajenos al Concello para sus actividades.