REDACCIÓN
La cumbre entre la Comisión Ejecutiva del Eixo Altántico y el secretario de Estado de Transportes de Portugal para analizar los problemas ocasionados por los peajes y la reciente amenaza de la supresión del tren Vigo-Oporto acabó sin decisiones concretas pero con un compromiso por parte del gobierno luso de analizar seriamente ambas situaciones que perjudican la economía de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal. Los representantes gallegos advirtieron al país vecino que supone una contradicción perder 800 millones de euros de fondos comunitarios para el AVE "cuando se puede articular una solución ferroviaria competitiva por apenas 100 millones", que es el coste en el que estiman la modernización de la línea Vigo-Viana do Castelo-Barcelos-Oporto.
El Eixo Atlántico defiende la realización de mejoras en la conexión para que en hora y cuarto se pueda realizar el trayecto completo alternando frecuencias directas e indirectas para dar también servicio a localidades intermedias. El alto cargo del Gobierno portugués, Sérgio Silva Monteiro, se comprometió a analizar la propuesta y declaró formalmente que el transporte ferroviario "constituye una prioridad estratégica para Portugal", decisión adoptada esta semana.
Junto a las conexiones por tren, el segundo tema que centró el encuentro de más de hora y media en Lisboa fueron los peajes en las autovías lusas aplicados desde otoño y que no se pueden pagar en metálico. El Eixo Atlántico solicitó una moratoria en el pago de las tasas a los extranjeros para beneficiar el intercambio de mercancías y "salvar la temporada de verano en el norte de Portugal".
El presidente de la Cámara Municipal de Viana do Castelo, José María Costa, advirtió a los representantes del Ejecutivo luso que la caída económica en el sector servicios y la hostelería "alcanza ya un 20% en el conjunto de la Eurorregión", mientras el alcalde de Barcelos, Miguel Costa Gomes, denunciaba la "gravedad" del problema desde el punto de vista administrativo y, sobre todo, empresarial.
"El Gobierno hasta hoy tenía conocimiento de la existenciade un problema y hoy le ha quedado claro la dimensión de la trapallada", explicó el secretario general del Eixo, Xoán Vázquez Mao, al término de la reunión de trabajo. Parte de los esfuerzos se centraron en poner al día a los responsables de Transportes lusos, que llevan un mes y medio en el poder tras el cambio de Gobierno.