S. COMESAÑA
Ni el cambio de ruta, ni los posibles mareos a bordo, ni las quejas de los pasajeros que desembarcaron del mismo crucero a primera hora de la mañana arrebataron las ganas de embarcar en el Grand Voyager a las cerca de 350 personas que partieron ayer desde Vigo para descubrir las "Maravillas del Atlántico". Aunque la mayor parte de los cruceristas que guardaban cola para subirse al barco manifestaron su "malestar" porque la compañía Iberocruceros les trasladase la decisión de variar el recorrido una semana antes de partir, reconocieron que preferían la nueva ruta antes que quedarse sin vacaciones.
Iberocruceros avisó el pasado lunes a las compañías de viaje de la modificación del itinerario, que sustituiría la escala en Funchal (Madeira) por una visita a Tánger y el día de navegación por una parada adicional en Portimão (Algarve) debido a problemas de oleaje que se concentran en el trayecto entre Casablanca y Madeira, provocando mareos a los clientes. Aunque la parada en Funchal era una de las más atractivas del contrato, el pasaje entiende que "la seguridad es lo más importante", como manifestaron los tudenses Moisés y Fidela, grandes aficionados a los viajes por vía marítima.
"Los clientes lo entienden. Les explicamos el cambio y dimos la opción de cancelar los billetes y no lo hizo ni uno solo de los 150 que habíamos contratado", explicó el gerente de la agencia Viaxes Loa, Luis Otero. Aunque asume que los viajeros "tienen razón en quejarse", el responsable de la firma alegó que "se necesita más apoyo promocional por parte de las instituciones" porque, a su juicio, cuanto más se publicite el "Vigo como puerto base, más gente habrá y se podrá llenar un barco más grande".
El Grand Voyager tiene capacidad para 836 pasajeros, de los que cada domingo cerca de una cuarta parte embarcan en el muelle de trasatlánticos vigués, y el resto se incorpora a la travesía desde los puertos de Lisboa y Cádiz. Por motivos de proximidad, Rebeca y Federico, una pareja residente en Oviedo, escogieron la ciudad olívica como punto de origen de su crucero. Aunque reconocen que se enteraron de variación de la ruta el sábado, un día antes de embarcar, "al imprimir los billetes" y se quedaron "super chafados", decidieron seguir adelante con sus planes. Otros viajeros, como los vigueses Nacho y Ángeles descubrieron la modificación del itinerario a través de la prensa. "Pensamos en cancelarlo, pero solo dispongo de esta semana de vacaciones y si no subíamos en el crucero nos quedábamos sin viaje", contó el primero.
Pero también había entre las colas quienes incluso se alegraron de las variaciones en la ruta "Maravillas del Atlántico". María Jesús y Andrés, acompañados de una legión de familiares, se subieron a bordo para celebrar sus bodas de oro y aplaudieron los cambios. "Dicen que se va a mover menos el barco y además cambiamos un solo destino (Funchal) por dos (Tánger y Portimao)", expresaron.
Los que sí manifestaron ayer su "indignación" fueron los cruceristas que desembarcaron del Grand Voyager ayer, tras la gran "marejada" que se provocó cuando, estando ya a bordo, Iberocruceros les comunicó la modificación del recorrido. "Nos mareamos igual. Si el barco no está preparado para este tipo de mares que pongan uno más grande", se quejó Fernando, un madrileño que aseguró que el pasaje mantendrá el contacto para presentar una reclamación conjunta a la compañía.