M. LÓPEZ
La promotora de las 88 viviendas de protección autonómica (VPA) ubicadas en el bloque cinco de "Rabo de Galo" del polígono de Navia ya suma dos denuncias administrativas por parte de adjudicatarios, que alertan en sus escritos a la Xunta de "coacciones y presiones" de la empresa a la hora de vender y asignar los pisos, sorteados a través del registro de demandantes el pasado 18 de marzo. El segundo beneficiario que trasladó al Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) las presuntas irregularidades afirma que uno de los socios de la empresa "se niega a firmar el contrato de compraventa del piso, un octavo, porque no compramos una segunda plaza de garaje, por 27.000 euros".
Este caso está en manos de abogados y el denunciante ya se plantea acudir a la vía judicial. Por su parte, la Consellería de Medio Ambiente, de la que depende el departamento de Vivenda, investiga a la promotora Rabo de Galo para comprobar si está cometiendo supuestas prácticas irregulares en esta promoción del PAU de Navia.
A diferencia del primer adjudicatario que denunció la situación, el segundo ya abonó el 20% de la vivienda (el 25 de marzo) y firmó el contrato (el día 29) antes de recibir la misiva certificada que la promotora debe enviar a todos a los beneficiarios para informarles de que tienen que pagar la entrada del piso y luego pasarse por la oficina para elegir el apartamento (planta y puerta). "Después de la publicación de la lista –el 21 de marzo– me trasladé a las instalaciones de la empresa para preguntar cómo era el procedimiento y me dijeron que tenían orden de enviarnos una carta a todos por igual y que no podían ponerse en contacto con nosotros previamente", relata el denunciante. "Allí me preguntaron si me interesaría comprar una segunda plaza de garaje y le contesté que sí. Entonces me dijeron que tendría preferencia para elegir el piso", prosigue. "Días después, como no sabía si podría pagar esa plaza, me empezaron a presionar: que si no la compraba me olvidara de un piso alto y que se rompería el contrato", concluye el adjudicatario.