J. PASTORIZA
La partida dedicada a pagar complementos de productividad a los trabajadores del Concello por tareas desempeñadas que superan sus funciones o por realizar servicios especiales está próxima a agotarse cuando sólo han transcurrido poco más de dos meses desde la entrada en vigor del Presupuesto Municipal anual. La reserva asciende a 261.000 euros, y a finales de febrero ya se habían consumido más de 200.000. El Interventor general ha autorizado hasta ahora los gastos al existir fondos dirigidos a ese fin, pero se muestra crítico con los criterios aplicados por el Ayuntamiento en la concesión de estas retribuciones y señala en uno de sus informes, suscrito también por un técnico de su departamento, que se produce "de forma generalizada una adjudicación subjetiva y carente de rigor".
La valoración del Interventor se enmarca en uno de los expedientes de productividades, por el que se aprobaron 108.000 euros para 86 bomberos. Además de objetar que se utilicen criterios colectivos cuando se trata de un incentivo con carácter "eminentemente personal", realiza observaciones generales por la "continua tramitación de este tipo de propuestas" desde los diferentes departamentos municipales. "Cabría cuestionar la política de seguimiento y conformación de los recursos humanos afectos al organigrama municipal", manifiesta.
Parte del problema radicaría, según refleja, en la falta de parámetros y módulos para medir el "interés, iniciativa y actividad extraordinaria" de cada trabajador a fin de cuantificar el dinero extra a pagar mediante productividades. En este punto apela al hecho de que el complemento premia el especial rendimiento, y "nunca puede ser inherente al puesto de trabajo, sino que tiene un carácter personalista y no consolidable individualmente".
Cuando se agota la reserva de productividad, el gobierno local acude a partidas provisionadas para la ocupación de plazas vacantes. El hecho de detraer dinero destinado en origen a otros recursos debiera propiciar una "seria reflexión" por parte de los gobernantes municipales, a juicio del Interventor, "acerca de la dinámica adquirida".
Repetida recomendación
No es la primera vez que el Interventor, Juan Ramón González Carnero, pone en duda la política de pago de estos complementos por parte del Concello, ni es tampoco el único alto funcionario que lo ha hecho. Tanto él mismo como responsables del departamento de Personal adjuntaron informes al Presupuesto Municipal de 2010 en los que se requería una "urgente revisión" de los términos para otorgar productividades a la plantilla municipal. Advertían ya entonces de que existía un criterio "erróneo e irregular" en la adjudicación, de modo que se incumpliría "tanto el carácter de retribución que no debe ser fija ni periódica en el tiempo, como la falta de motivación de la vinculación directa de los trabajos con la preparación y circunstancias laborales de la persona".