REDACCIÓN
Para empezar bien el año nada mejor que un buen chapuzón. Con este objetivo se lanzaron ayer a las frescas aguas de O Vao unos cuarenta nadadores –de 12 a 63 años–, convocados a la cita a través del Facebook, y sin más premio que un chocolate caliente para contrarrestar la hazaña.
La prueba comenzó a las doce del mediodía. A esa hora lucía un sol espléndido sobre el arenal vigués, hasta el punto de que en algunos participantes se asentó la convicción de que el mar también podría ofrecer una temperatura así de agradable. "Una cosa es mojarse los pies y otra muy distinta todo el cuerpo. Costó aguantar", resumía Manuel de Castro, ya un poco más descansado y en parte repuesto del esfuerzo gracias a la chocolatada.
Resistir nadando una distancia aproximada de 500 metros era para algunos de los convocados una meta bastante modesta. Y es que entre el divertido grupo había asiduos a las numerosas travesías a nado que se organizan por toda la costa gallega durante todo el año. Pero en esta ocasión poco importaba las aptitudes físicas o el afán competitivo. Todo fue una excusa para iniciar el año con diversión. Y vaya si lo consiguieron. El centenar de personas que observaban desde la playa el errático recorrido de los nadadores no podían evitar la risa. Sobre todo por el atuendo de los bañistas: unos con gorros de Papa Noël y otros con camisones con escote de ganchillo.