A. BLANCO
La Policía Nacional desplegó el martes un nuevo operativo en el Casco Vello contra la falsificación de prendas de ropa. En torno a una veintena de efectivos inspeccionaron dos negocios del mercado de A Pedra y se incautaron casi tres millares de productos de textil, además de bolsas repletas de cartones de tabaco.
Según confirmaron a FARO fuentes policiales, la intervención se produjo tras la denuncia de empresas de textil por un presunto delito contra la propiedad intelectual. La investigación corrió a cargo de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Vigo. Participaron también agentes de la policía judicial de Madrid tras la autorización de un juzgado de vigués.
La operación, bautizada como "Berlín", se saldó con la incautación de cerca de una treintena de cajas de ropa y varias de tabaco. Entre las prendas confiscadas y con las que los agentes llenaron una furgoneta de gran tonelaje, había imitaciones de Armani, Polo, Burberry, Carolina Herrera, La Martina, Tommy Hilfiger y decenas de pares de zapatillas de la firma Munich. Asimismo, entre las marcas de tabaco intervenidas, había Camel, Ducados, L&M o Coronas, entre otras. El resto de negocios, en los que no intervinieron, permanecieron cerrados durante toda la jornada.
Los responsables de ambos locales permanecieron en el mercado durante toda la mañana. "Somos gente honrada, trabajadora y humilde. No hacemos mal ninguno, pero nos tratan como si vendiéramos droga", se lamentaba a un agente una de las vendedoras.
La redada sorprendió al resto de comerciantes del casco histórico, entre los que había disparidad de opiniones sobre la realización de este tipo de redadas. "Ellos son conscientes de que lo que venden es falsificado y, por lo tanto, saben que ésta puede ser una de las consecuencias", decía una vendedora del Casco Vello. Otros, sin embargo, apelaban a la historia del mercadillo para salir en defensa de los afectados. "Esto debería ser una zona franca; es algo centenario y me parece injusto lo que están haciendo con estas familias. Lo que tampoco puede aceptarse es el agravio comparativo. A ellos les están llevando todo, y en la otra esquina hay vendedores ambulantes con marcas falsificadas con los que no se meten", criticaba otro vendedor.