A. MÉNDEZ
Decenas de ciudadanos se intentan beneficiar de la imposibilidad de Aqualia para controlar al milímetro los 1.027 kilómetros de su red de abastecimiento a los hogares vigueses. Los vecinos combaten necesidad con ingenio, pero la empresa intenta poner coto a prácticas irregulares gracias a un plan de control implantado en 2009 y que en año y medio ha detectado 469 intentos de fraude en la facturación del agua. El gerente de la concesionaria, José María Ardoy, reconoce que por primera vez se están tomando medidas para evitar fugas intencionadas que se suman a las pérdidas procedentes de averías ocasionales.
El 80% de las incidencias corresponden al primer supuesto de la normativa viguesa y se trata de viviendas que disponen de suministro de agua pero carecen de contrato y no pagan por ella. Otra de las situaciones detectadas por los inspectores de Aqualia es la manipulación de contadores y, con menor frecuencia, los técnicos también se tienen encontrado con derivaciones de caudal desde la red general hasta alguna vivienda en concreto que evita así pasar por caja. El último de los supuestos localizados en clientes de Vigo es la utilización del agua proporcionada por la concesionaria para un uso distinto al contratado y que supondría un cambio en la tarifa aplicada: doméstica o industrial.
Con la intención inicial de evitar fugas fortuitas de agua, la empresa decidió en 2009 dividir por sectores su red de abastecimiento. La firma compró tecnología para detectar mediante sonidos caudales inefectivos en el subsuelo procedentes de averías o problemas de sellado en las canalizaciones pero, sin planearlo, se encontró con una herramienta eficaz también para detectar "caudales en zonas donde no debieran estar" y detrás de los cuales puede haber un intento de fraude.
Detección
"El sistema permite localizar roturas no visibles desde superficie y también consumos incontrolados, aquellos que no registran los contadores", puntualiza el gerente de la firma en la ciudad. La división por segmentos de la red permite ahora a Aqualia "cruzar los datos totales de consumo con el resultado de los equipos de medición y comprobar si coincide el volumen de agua suministrada con la facturada o hay un desfase importante", explica José María Ardoy, que habla de "una minoría" de infractores entre los 140.000 clientes del municipio.
Con un sencillo cálculo, el personal de la empresa empezó hace meses a detectar irregularidades en el consumo y prueba de la efectividad de este plan de control es que durante su primer año de aplicación –2009– se abrieron 336 expedientes, a los que se suman otros 133 del primer semestre de 2010, según los datos facilitados por la concesionaria.
La empresa dispone de una doble metodología de trabajo para detectar engaños del usuario. La más directa es la labor de inspección que realizan sus técnicos durante la lectura de contadores y que ante cualquier sospecha alertan a los tres inspectores de la empresa en la ciudad autorizados para levantar un acta. De manera complementaria, la concesionaria "ha puesto en marcha un equipo para la búsqueda de conexiones ilegales a la red", una tarea más compleja puesto que su objetivo es detectar las denominadas tomas clandestinas que se realizan bajo tierra. La empresa reconoce que durante 2010 ha intensificado la detección de casos y actualmente ya cuenta "con profesionales que se encargan del seguimiento y el rastreo de estas anomalías gracias a equipos de tecnología avanzados".
Estos enganches fraudulentos a la red se concentran mayoritariamente en zonas del rural vigués, mientras que las otras 469 incidencias anteriores son más habituales "en edificios de nueva construcción, donde algunos clientes colocan los contadores reglamentarios pero otros optan por latiguillos o conexiones provisionales por las que no pagan", reconoce José María Ardoy.
Todos estos supuestos se recogen en el artículo 84 del Reglamento del Servicio Municipal de Abastecimiento de Agua, que en función del tipo de irregularidad impone al usuario una liquidación ajustada a la cuantía del fraude y la capacidad nominal de su contador. Se trata de multas administrativas y por ahora estos casos no llegan al juzgado, lo que dificulta su erradicación, aunque visto el plan de control aplicado por la firma, es cuestión de tiempo que se descubran los demás.
El intenso calor de agosto elevó el consumo de agua a su récord de los últimos 5 años
Las altas temperaturas registradas durante los meses de julio y agosto repercutieron de forma directa en el consumo de agua y esta circunstancia elevó la demanda en Vigo durante el verano a niveles históricos. La última semana de agosto, los vigueses soportaron hasta 35 grados en las horas centrales del día, lo que llevó a la ciudad a batir su récord de suministro del último lustro, alcanzando un pico máximo de demanda de agua de 116.940 metros cúbicos en un solo día, cuando la media mensual fue de 101.933 m3 diarios.. La cifra más próxima que contemplan los registros de Aqualia está bastante por debajo y se alcanzó entre los días 12 y 15 de agosto del pasado año, con un consumo máximo de 113.000 metros cúbicos.
La demanda se incrementó exponencialmente en las zonas de playa donde hay familias con una segunda residencia para el verano y a última hora de la tarde, coincidiendo con la llegada de las playas. Detrás de los altísimos niveles de consumo están las temperaturas también históricas que alcanzaron los termómetros en la ciudad.
Julio y agosto de 2010 han sido en Vigo los más calurosos de los últimos años y también los más secos. Las temperaturas máximas alcanzadas están cuatro grados por encima de la media, batiéndose el récord el día 31 de agosto con 35,6 grados reales contabilizados por la nueva estación de Meteogalicia en el centro de la ciudad.
No estuvo lejos la temperatura más alta del mes de julio, 35,5 grados el día 27 y que contrastan con los 25,7 grados de máxima que recogen las estadísticas del año pasado. Está siendo un verano redondo para quienes disfrutan de vacaciones y eso se refleja también en los días de lluvia, apenas doce desde el pasado 1 de julio en que dio comienzo la temporada estival.