TAMARA NOVOA
En plena faena. Los participantes en la carrera Autos Locos de Red Bull trabajan con ahínco en la puesta a punto de sus carrilanas. La competición será dura. Setenta equipos, veinte de ellos de Vigo y el resto de la provincia, pujarán por presentar los modelos más originales, estrafalarios y fiables para cubrir un trayecto de infarto a toda velocidad por el centro de la ciudad. El 19 de septiembre se verán las caras.
Hace mes y medio Red Bull les comunicó que habían sido seleccionados entre los 500 que presentaron su proyecto, y desde ese momento se esfuerzan por hacer realidad lo que nació como una ilusión. "Unos amigos nos animaron a participar y nos seleccionaron. Fue una sorpresa porque se había presentado mucha gente", cuenta Álvaro Valverde, copiloto del equipo A toda berza de Valladares. Quedan al salir de trabajar y fines de semana para que sus bólidos estén al 100% el día de la carrera. Los participantes coinciden en que montar el vehículo parece más fácil de lo que es en realidad. Benjamín Otero, uno de los integrantes de Pulpo na brasa, de Matamá, admite que tuvieron que prescindir de varios artilugios que tenían pensado incorporar porque "son una lata".
Velocidad y originalidad. Son las dos características que premiará la organización y en las que trabajan con empeño los temerarios pilotos que se batirán el cobre en la reñida batalla. Hasta el momento se han centrado en temas mecánicos; ahora le toca el turno a la decoración. "Sabemos que tenemos que ser extravagantes. En las bases del concurso explican que ser el más rápido en la carrera no significa ganar la competición, sino que también se fijarán en la creatividad. Así que nos esforzaremos en ello", indica Álvaro, aunque admite que su punto fuerte y el de sus compañeros es la velocidad. Un buen ejemplo de ello, como apunta el vigués, es que su amigo Pablo Pazó , encargado de pilotar la carrilana, corre en rallys.
El premio de la alocada aventura es goloso. Los vencedores asistirán al Gran Premio de Fórmula 1 de Brasil y aunque los vigueses tienen la vista puesta en el país carioca reconocen que hacerse con el podium no será tarea fácil. Cincuenta de los 70 seleccionados vendrán a Vigo desde distintos puntos del país como Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao o Zaragoza, y éste es el motivo que inquieta a los participantes olívicos. "Si se cruzan la península para venir a esta carrera no traerán cuatro hierros", razona Javier Costas, el capitán de Latatola, de la parroquia viguesa de San Andrés de Comesaña. "Como es obvio nosotros iremos a ganar y nos encantaría, pero lo importante es echarnos unas risas y eso está asegurado", remarca Nathalia Moscón, la piloto de As bellas de Sampaio.
Para algunos ésta es la primera vez que montan en un carro de bolas. Otros, sin embargo, son ya experimentados. Es el caso de A toda berza. "Somos participantes habituales de la carrera que cada año se celebra en Freixo", cuenta Valverde, que presume de que este año se hicieron con la tercera posición. En el lado opuesto está Nathalia, que el día 19 debutará como piloto "Antes de la competición entrenaremos", anticipa la joven con nerviosismo. Javier Costas y sus compañeros recordarán viejos tiempos. "Para nosotros esto es un hobby desde hace tiempo. Pero no tenemos ni idea de mecánica. Mis compañeros son biólogos, masajistas y yo informático; nada que ver", comenta Costas entre risas.
Mortadelo y Filemón, Bob Esponja, la niña del exorcista o Batman desfilarán por el centro vigués el próximo día 19. Los gallegos se decantan por productos made in Galicia. Pulpos, gaiteiros, pescadores y bateas son los más recurrentes. "Ya que se celebra en casa, queremos participar con algo tradicional", apunta Benjamín Otero. Él y su equipo trabajan en la construcción de un carro en forma de pulpo porque "es lo más típico de las fiestas gallegas". En la misma línea discurre la idea de José, padre de Nathalia y otro de los miembros de As bellas, que se decantó por una madroña [zueco de madera].
Antes del impredecible descenso, los concursantes dispondrán de medio minuto para realizar un pequeño show en el que pondrán toda la carne en el asador. "Aún estamos preparándolo, pero intentaremos ser graciosos", indican los integrantes de Pulpo na Brasa. Además, los participantes acompañarán el espectáculo con disfraces en concordancia con la carrilana que conducen.