JAVIER MOSQUERA
El Instituto de Estudios Vigueses se ofrece como depositario de los archivos y bibliotecas familiares. Su actual director, José Antonio Martín Curty, recuerda que "recuperar archivos familiares fue una de las bases fundacionales del instituto. Todos los días hay alguna familia viguesa que tira material que puede ser muy interesante, bien sean libros, fotografías o cartas".
Su antecesor en el cargo, Gerardo Sacau, recientemente fallecido, mostró en varias ocasiones su preocupación por la pérdida del patrimonio cultural local y ofreció el instituto como depositario "a todos aquellos que estén pensando en desprenderse de documentos o quieran tenerlos a buen recaudo".
En la actualidad, el Instituto es depositario del despacho y la biblioteca de su primer director, Marcelino Martínez Morás, de parte de la biblioteca de la Sociedad "La Oliva" y de libros y otra documentación de la Sociedad de Caza y Pesca "La Viguesa", además de legado fotográfico aportado por algunas familias que está siendo analizado y catalogado.
La última donación corresponde al legado fotográfico de José G. Posada-Curros y la realizó su nieta. Se trata de más de trescientas fotografías correspondientes en su mayoría a la segunda mitad de siglo pasado, de actos culturales, oficiales y escenas y vistas urbanas.
Martín Curty, en nombre propio y de los demás miembros de la junta de gobierno del Instituto, agradeció la entrega de esta documentación, "cuyo contenido será analizado por expertos en la materia e incorporado a nuestra biblioteca."
José G. Posada Curros nació en Vigo en 1900 y falleció en 1996. Inició muy joven su vocación periodística en Santiago y la continuó en Vigo, concretamente en "Vida Gallega" y FARO DE VIGO, donde durante la dictadura de Primo de Rivera era muy celebrada su sección satírica sobre la vida municipal titulada "De mi espejo cóncavo", que ilustraba Carlos Maside. Utilizó el seudónimo de "Artemio" y ocupó cargos directivos en "El Pueblo Gallego".
Fue Archivero Municipal, donde descubrió y anotó varios documentos de interés, y secretario particular de varios alcaldes, lo que le acarreó un expediente de depuración en el franquismo que se resolvió a su favor.
Fue también catedrático del Instituto de Vigo y director de la Escuela de Artes y Oficios.