ALEJANDRO CERQUEIRA
Eric Jenicot no es un tipo corriente. Tiene ojos saltones, el pelo disparado y una energía desmesurada que lo hacen destacar allá donde va. Y cuando se sube a un escenario, definitivamente es la persona más peculiar que se pueda conocer. Porque sobre unas tablas ya no se trata de Eric, sino de Elliot, uno de los artistas gestuales más famosos del mundo y que hoy actuará en el Festiclown, a las diez de la noche en el Auditorio del Concello.
El clown Elliot lleva a la ciudad su última creación, llamada “Gladiator del humor”. En este show el artista se convierte en un luchador muy especial, que “no combate por la gloria o por su vida. El gladiador sale a ganarse al público, toma la energía del público con su propia energía. En definitiva, es una lucha para ganarse el amor del espectador”, explica el cómico de origen belga.
“Gladiator del humor” es la fiesta del lenguaje. “Es un espectáculo con muchas palabras, especialmente la primera parte”, detalla Elliot. Sin embargo, la comicidad es universal. “No hablo español muy bien, pero he trabajado en España representando el espectáculo y siempre ha funcionado”, aclara el clown belga.
El resto del show se basa en “la caricatura. El clown debe ser siempre una caricatura de sí mismo, pero no un falso estereotipo” añade. Y por supuesto, en el espectáculo “Gladiator” hay mucho de gestualidad, la gran baza de su repertorio.
El Festiclown nace con la solidaridad por bandera y para Elliot la actuación del payaso es “un acto de humanismo, de celebración y una fiesta”, explica. “Más allá del espectáculo en sí, Festiclown es un punto de amor y de encuentro”.
El evento también sirve “para reírse sin hacer daño. El mundo está dominado por bufones del mal, –confiesa Elliot– y nosotros somos bufones del bien”. Quizás por esta pretensión de hacer el bien, Elliot también ofrece un taller de clown durante toda esta semana, aunque como él mismo reconoce “nunca he tomado clases para aprender”.
Técnica y personalidad
Durante estas sesiones más de una veintena de alumnos aprenden los secretos de la profesión con el maestro de la gestualidad. Curiosamente, uno de los consejos que el artista repite es que “no hay que hacer el payaso”. Para el clown, la clave es “tener técnica y personalidad” y por supuesto “ser fiel a uno mismo”.
El payaso es tan querido y aclamado por el público como por la organización. A Iván Prado, director del Festiclown, se le acaban los adjetivos para describir a Elliot; “Es un actor gestual interesantísimo. Es un auténtico honor poder contar con su presencia tanto en el escenario como en mi corazón”.
El Festiclown nació en el año 2000 “cuando en Galicia no había mercado para este tipo de humor”, describe Prieto. Sin embargo en esta edición“hay unos 200 alumnos en los talleres de la edición de este año”.
El humor clown ya no es sinónimo de hacer el payaso. “Hoy en día ésta es una profesión de la que sentirse muy orgulloso”, cuenta el director del Festiclown. “Hemos promocionado el término y ya hay grupos de humoristas en todas las ciudades. Hoy, el payaso es el rey de la calle”, confiesa.
El festival continuará hasta el próximo domingo llenando las calles de Vigo de humor absurdo y solidaridad, con actuaciones como la del polifacético Pepe Viyuela o la artista mexicana Darina Robles.