C.GARCÍA/M.FONTÁN - PONTEVEDRA/VIGO
Los episodios de violencia doméstica o de género protagonizados por menores no son una excepción. Todo lo contrario. La Fiscalía alerta en su último informe anual del aumento de expedientes tanto en Vigo como en el resto de la provincia pontevedresa sobre casos de comportamientos agresivos de chicos que no han alcanzado la mayoría de edad tanto hacia familiares –generalmente alguno de los progenitores– como hacia la pareja sentimental: de hecho, la mayor parte de las medidas cautelares que se están adoptando con adolescentes son por infracciones de estas características.
El perfil del joven que es puesto a disposición de la Fiscalía de Menores a consecuencia de un delito de violencia en el seno familiar sigue un patrón similar al de años anteriores. Se trata de adolescentes que mantienen relaciones de conducta muy conflictivas con otros miembros de la familia y que en numerosas ocasiones generan comportamientos agresivos. La memoria explica que, pese a lo que habitualmente se cree, estos jóvenes no siempre responden al patrón de "familia desestructurada", aunque "la mayoría de estos comportamientos agresivos ocurren en el seno de familias en las que sólo uno de los progenitores está ejerciendo la patria potestad, por existir una separación previa o por faltar el otro progenitor".
El Ministerio Público hace especial hincapié en que, "en un buen porcentaje de expedientes", los chicos presentan un trastorno de comportamiento –hiperactividad, trastorno disocial, conducta oposicionista-desafiante– que precisa de tratamientos en centros específicos y con personal especializado en problemas de comportamiento "que sepan trabajar no sólo con los menores sino también con sus familias".
El incremento de los delitos protagonizados por menores también se detectó en el ámbito de la violencia de género en los que "normalmente la mujer –víctima– es mayor de edad". En estos casos, el problema es el mismo que con los adultos, según se señala en el informe anual: se dicta una orden de alejamiento y después los jóvenes "vuelven a reanudar la relación".
En el otro lado de la moneda está la violencia en los centros educativos. No se detectó el pasado año un incremento de las denuncias por acoso en el ámbito escolar. La Fiscalía cree que se debe a una mayor "sensibilización" por parte de la opinión pública y los propios centros educativos, que atajan rápidamente los incidentes.
Propiedad
Pero ni la violencia doméstica ni la de género son los delitos más frecuentes entre los menores. El informe señala que lo más habitual entre los chicos de esta edad son las infracciones contra la propiedad –robos con fuerza, hurtos, daños, etcétera–. Una cuestión que no pasa por alto el Ministerio Público, que en la memoria advierte de que sería necesario llevar a cabo una reforma legal para que se pudiera solicitar y adoptar por el juez la medida cautelar de ingreso en un centro en régimen cerrado para los menores multireincidentes. La única medida que al amparo de la ley se puede adoptar actualmente es la de internamiento en régimen semiabierto o abierto. Pero en muchos caso, este castigo no parece ser suficiente para atajar el problema. Estos jóvenes, sobre todo los que están en edad escolar, pueden salir del centro. Una circunstancia que, alerta la Fiscalía, "aprovechan para delinquir". "Se crea una conciencia de impunidad que no beneficia a los menores", concluye.