A. MÉNDEZ
Confianza y decisión para superar los tiempos difíciles. Ésta es la receta que ayer prescribió el ministro de Fomento, José Blanco, a instituciones y empresas de la comunidad durante la tradicional celebración del Día de Galicia en los jardines del Pazo Quiñones de León. Lleno en Castrelos y discurso en clave económica del socialista, que apeló "a la vitalidad, el capital humano, la capacidad de organización y la acción colectiva de Vigo como principal recurso estratégico del que dispone Galicia para afrontar el futuro".
Arropado por el alcalde, Abel Caballero, el ministro, autor del bando de este año, llegó con algo de retraso pero cumplió con una sonrisa el tradicional saludo a la corporación, que recibió a los más de 700 invitados en el patio principal del pazo. La de ayer era la primera salida de Blanco tras la revisión de infraestructuras anunciada el miércoles en Madrid. El gobierno local, la delegada de la Xunta, las presidentas del Puerto y de Zona Franca, gente de la cultura, comerciantes y empresarios aguardaban sus palabras, que se convirtieron en un llamamiento al optimismo contra la actual crisis.
"Sólo con sacrificio, trabajo y confianza saldremos victoriosos de esta etapa de transición entre dos ciclos", un periodo singular, a su juicio, que obliga a la actual generación a tomar decisiones a largo plazo, "gestionando el presente y actuando para defender el futuro". El contexto es complejo, pero "la recuperación es más que posible", animó con convicción el socialista, al que acompañaba también la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, y la portavoz del PSOE en el Senado, Carmela Silva.
Buen conocedor de la situación concreta de la comunidad, Blanco recordó que pese "a los cambios profundos en nuestra economía y nuestra sociedad, Galicia ya es capaz de andar sola por sí misma, de abandonar un pasado de subvenciones y afrontar un futuro de convergencia con España y con Europa".
Optimismo
Una dosis de optimismo y de confianza en las instituciones. Ese es el papel que jugó ayer en la ciudad el ministro de Fomento, que apeló a la responsabilidad de los gallegos para "trabajar unidos con ánimo constructivo para volver a crear empleo y fortalecer nuestras empresas". Ahora bien, también advirtió de la necesidad de ser valientes en tiempos difíciles. "Es el momento de dar la cara, tomar decisiones y explicarle a la gente por qué son necesarias".
El socialista introducía así en el discurso una referencia al contexto económico estatal y defendía, de manera implícita, el plan de ajuste impulsado por el Gobierno central en junio y cuyos recortes esquivan por ahora las infraestructuras viguesas. Hubo tiempo en su alocución para defender el Estado de las Autonomías y "el principio que promueven de diversidad y convivencia", así como una alabanza a la pluralidad política y cultural de la comunidad.
"El reconocimiento de nuestra identidad colectiva fue crucial para enfrentarnos a las dificultades que como pueblo se nos pusieron", subrayó el socialista, que finalizó mostrando su apoyo al gobierno local "para seguir transformando la ciudad".
Fue entonces cuando el ministro pasó a defender la gestión del Ejecutivo de Zapatero en la comunidad y no se olvidó del papel crucial que juega Vigo en su desarrollo. "Galicia tiene un corazón que la hace latir: Vigo es y será el pilar sobre el que Galicia asienta gran parte de su peso específico en el mundo globalizado". Así de contundente se mostró José Blanco, que definió a Vigo como "cuna de la industrialización en la comunidad" y apuntó su potencial para consolidarse con trabajo como "un área de referencia en todo el noroeste peninsular".
De entre todas sus virtudes, el titular de Fomento hizo especial hincapié en que la urbe no necesitó nunca "trovadores ni paladines" para salir adelante y destacó su carácter integrador, que enmarca en el "carácter abierto de Galicia, que hoy permite que los gallegos nos sintamos cómodos en España, en Europa y en América sin dejar nunca de ser gallegos", concluyó el ministro, felicitado al concluir por Caballero, que lo acompañaba en un escenario decorado con el nuevo logotipo que conmemora el Bicentenario de la ciudad.