TAMARA NOVOA
Vigués convencido. Pero con residencia obligada en Madrid por trabajodesde los 23 años. Cada verano vuelve a su “amada” ría gallega y es que si algo echa de menos es el mar. Hace cuatro semanas recibió una llamada de la Cofradía del Cristo de la Victoria para pedirle que se encargara del pregón, Sierra no lo dudó y aceptó. A lo largo de su vida no dejó de trabajar por e l crecimiento de su ciudad, fue el director general del Plan de Desarrollo bajo el que se creó la Zona Franca o importantes infraestructuras de comunicación. A sus 80 años habla con la serenidad y la soltura resultante de toda una vida dedicada a la abogacía. Así hablará para todos los vigueses el sábado día 31 en el Auditorio de Castrelos.
–¿Qué supone para usted leer el pregón de la procesión del cristo de la Victoria?
–Es un honor y me produce una enorme satisfacción. En ocasiones pasadas me lo propusieron y tuve que rechazarlo porque mi trabajo no me dejaba el tiempo necesario para dedicarme a estos que haceres. Pero esta vez ni me lo pensé es una oportunidad para decirle adiós a Vigo.
–¿Por qué? ¿no tiene pensado volver?
–Me encantaría, pero uno ya va mayor. Nunca se sabe.
–¿Ya lo tiene preparado?
–Estoy trabajando en él ahora mismo.
–¿Nos puede adelantar algo?
–Es un homenaje a todos los vigueses. Los del pasado, los del presente y los del futuro. Tenemos el honor de poder decir que Vigo lo hemos hecho los vigueses. Por supuesto tenemos que estar orgullosos de los recursos naturales de los que podemos disfrutar como nuestra Ría, pero el resto lo hicimos entre todos.
–Es la procesión más multitudinaria de la ciudad, el año pasado congregó a 200.000 fieles, toda una responsabilidad...
–Espero no decepcionar. Pero yo más que multitudinaria diría que es la más participativa. Van familias enteras., no solo fieles. Va Vigo.
–¿Asistirá el domingo a la procesión?
–Ya quisiera, pero no estoy en condiciones físicas para realizar todo el recorrido. Estoy maltrecho (risas). Pero, por supuesto asistiré a algún punto de la procesión. La última vez que estuve fue hace 6 u 8 años, pero tengo que confesar que hacía trampa (risas de nuevo). A veces la cogía con mi cuñado en la plaza Compostela, donde él vive.
–¿Conserva la fe en el Cristo?
–Si, por supuesto. Es muy gracioso pero me ocurrieron varias historias curiosas coincidiendo con el día del Cristo. Una vez estaba en Madrid y me puse malo de una úlcera sangrante ingresé en el hospital y pronto me recuperé, como si nada. Y otra viajaba a San Francisco y el avión fue desviado por problemas aéreos. Ambas el día del Cristo.
–Coincidencias...
–Sí, coincidencias con final feliz. Porque ambas acabaron bien.
–En la actualidad vive en Madrid con sus hijos, ¿regresará a Vigo?
–Desde el punto sentimental me gustaría. En Vigo tengo el corazón. Pero mi vida ahora está en Madrid. Mis hijos, mis amigos...todos viven allí. Así que aunque quiera veo improbable regresar a la ciudad olívica.
–¿Su rincón preferido en su ciudad natal?
–Nací en la calle Urzaiz, así que le guardo especial apego. Pero, un paseo por el Castro, es un tesoro único por la belleza óptica. Lo duro es la subida (sentencia entre risas).