CARLOS LINO
En la noche de San Juan toda España se estremeció al enterarse del atropello múltiple de un tren en Castelldefels, cuando numerosas personas, sobre todo adolescentes, cruzaban las vías por un lugar indebido a pesar de la existencia de un paso subterráneo.
Pese a ello en los accesos a la estación de Vigo, grupos de jóvenes siguen utilizando el trazado de los raíles para "acortar" su recorrido desde la zona de Travesía hasta el centro de la ciudad. Sobre todo ocurre en Maestro Chané, bien es cierto que el acceso a la zona acotada ha disminuido, tal y como comentaba Teresa Vázquez vecina de la zona. "Antes se cruzaba más, era muy habitual entre los vecinos y yo he cruzado, debo reconocerlo, sé que hacía mal, pero desde hace dos años ya no lo hago". El uso de las vías por parte de los peatones se realizaba por la facilidad de acceder al estar rota la valla de separación.
Un vallado que, a raíz de los sabotajes ocurridos en 2008 a la altura del puente de San Lorenzo –que llegaron a ocasionar el descarrilamiento de una locomotora–, se cambió y amplió para evitar, no sólo este tipo de actos vandálicos, si no también casos como el ocurrido en Barcelona.
Los vecinos siguen viendo a personas cruzar las vías, pero debido a la altura de las vallas, dos metros, y de la agilidad que hay que tener para saltarlas son jóvenes y lo suelen hacer de noche para evitar las denuncias de los vigilantes y las posibles llamadas a la policía.
Senén Robles, cuya casa está muy próxima a la vías, asegura que se han cruzado, se cruzan y se cruzarán las vías de toda la vida. "Es más, yo de pequeño lo he hecho", aseguraba sonriente.
El sentido común ha hecho que muchos vecinos decidan ya utilizar el paso subterráneo que hay en la zona. "Paso por aquí seis veces al día. Se tarda más, pero hay que ir a lo seguro y es lo que hay que hacer", afirmaba otra vecina.
Los jóvenes no ven nada extraño el atravesar las vías y que apenas la situación ha cambiado con el vallado. "Nosotras las hemos cruzado, se ahorra tiempo y si llegas tarde al instituto es un atajo, ya que ir por el paso subterráneo son cinco minutos y por aquí (señalando las vías) son diez segundos. Además, es un espacio despejado y apenas pasan trenes, no hay peligro", aseguraban un grupo de tres chicas en Maestro Chané.
Los coches estacionados al lado de las vallas sufren las consecuencias. Los jóvenes los usan bien como elemento para coger impulso, bien como apoyo para evitar un salto mayor. Así lo aseguraba un vecino de la zona: "Mi coche está todo abollado y ya lo he tenido que llevar al taller para reparar".