A. MÉNDEZ
PSOE y BNG regresaron ayer al auditorio municipal para renovar el pacto de gobierno. En el mismo escenario en que tomaron posesión hace ahora tres años, Abel Caballero y Santiago Domínguez defendieron "la estabilidad y eficacia" de una unión que "ha sabido superar las discrepancias" y aspira a prolongarse en el tiempo para consolidar su gran meta: "la transformación de la ciudad". Bajo el lema "3 años de gobierno, 3 años de eficacia" y con la intención de disipar dudas sobre su entendimiento mutuo, socialistas y nacionalistas se felicitaron por "haber dejado atrás nuestras singularidades políticas para pensar en el bien de los ciudadanos".
Con la mirada puesta en las próximas elecciones municipales, los socios de gobierno repitieron la escenografía inaugurada en 2009, en el ecuador del mandato, reuniendo a todos sus concejales en un acto donde se aparcaron las diferencias y figuró en exclusiva el nombre del "Concello de Vigo". Caballero y Domínguez fueron los únicos en intervenir para fijar las prioridades de la gestión municipal en los próximos meses, en los que se luchará contra la crisis económica dando prioridad a la creación de empleo e invirtiendo en políticas sociales.
Pese al contexto casi preelectoral de la cita, el teniente de alcalde insistió en que "las personas y nunca los réditos electorales seguirán siendo el centro de la acción política municipal", garantizando a los ciudadanos allí presentes que trabajará para "mantener los valores de la izquierda política" en la gestión de los ediles de su partido. Coincidió con Caballero al poner la recién estrenada reforma del auditorio municipal como ejemplo "del avance y las políticas transformadoras" del actual equipo.
PSOE y BNG volvieron de nuevo a Praza do Rei tras festejar los dos años de mandato en el Centro Social Caixanova. Cambio de escenario y menos público que hace un año, destacando entre las decenas de empresarios, sindicatos y vecinos la ausencia de los presidentes de la CEP y la Cámara de Comercio, que enviaron a un representante. También fue menor la presencia de cargos del partido, como Abel Losada, Manel Gallego o Carmela Silva, que dejaron este año la primera fila a la presidenta de Zona Franca, Teresa Pisano, el gerente del Club Financiero, Jesús Bahíllo, y el presidente del Colegio de Arquitectos, Salvador Fraga.
Pese a tratarse de un acto más íntimo, Caballero y Domínguez insistieron en mostrarse como "un único gobierno que ha cumplido su pacto" y, en palabras del teniente de alcalde, mantendrá su filosofía de "gobernar y no mandar" enfocando sus decisiones "a mejorar la calidad de vida de las personas". Domínguez fue el encargado de defender la actuación y el compromiso del gobierno, dejando al alcalde el balance propiamente dicho de su gestión conjunta desde el año 2007.
La gestión en cifras
Ayudado de una presentación gráfica, Caballero puso cifras concretas a la intervención del teniente de alcalde, resaltando su apuesta conjunta por las políticas sociales, la reforma del Casco Vello y las humanizaciones. El regidor vigués, resaltó el "gran cambio" que han supuesto las 207 calles humanizadas en toda la ciudad y el que "por primera vez se haya atendido en las inversiones a todos los barrios y parroquias. Ahora hay muchos centros de Vigo", aseguró orgulloso antes de definir el acto como un intento de "simbolizar el esfuerzo, la dedicación y el empeño del gobierno".
Nombrando a todos los concejales presentes, enumeró una por una las nuevas dotaciones deportivas, la Pinacoteca y el Centro Galego de Fotografía, ambos en construcción, el recién firmado Pacto Local polo Emprego, el aumento de las becas de comedor, los parques infantiles, los avances en el Casco Vello y, sin embargo, pasó de puntillas por el urbanismo, aunque no se olvidó de resaltar como uno de los principales logros del bipartito la aprobación del Plan Xeral. Caballero cerró el acto con una sonrisa, al recordar a los invitados que no había pinchos. "Estamos en crisis", se disculpó.