Los transportes especiales con grandes piezas procedentes mayoritariamente de la industria de la comarca de Louriña requieren de un complejo dispositivo nocturno en pleno centro de la ciudad que incluye el movimiento de elementos de los semáforos para abrir paso. Algunos operativos complicados se prolongan hasta seis horas desde que arrancan en Porriño hasta que llegan a Bouzas. Es el caso de algunos transportes de molinos de cemento para minería fabricados por la empresa de calderería Cemsa, que salen desde el Puerto sobre todo con destino a Estados Unidos.
Son frecuentes también los traslados de piezas eólicas, aunque estos operativos se completan en una hora. Los grandes vehículos bajan por la avenida de Madrid desde la autovía A55 ante la imposibilidad de entrar por las vías de alta capacidad que eluden el casco urbano, –la AP9 y el segundo cinturón–. Desde allí se dirigen al Puerto, donde, según el tipo de carga, los entregan en astilleros o se depositan en los muelles. El trayecto no es sencillo. En Plaza de España acceden a la Gran Vía sin utilizar la rotonda para facilitar el giro, y en algunos casos bajan por la avenida en dirección contraria.
La operación requiere de un dispositivo policial. Ya en la Plaza de América descienden por la calle Coruña, sortean la rotonda de la Plaza de la Industria y se encaminan hacia el Puerto o las empresas del entorno.