EVA GONZÁLEZ
Para llegar a Oporto por carretera habrá que pagar peaje en la autovía A 28, hasta ahora gratuita. Este tramo de 63 kilómetros, entre Viana y Oporto, registra una media de circulación de 49.000 a 53.000 vehículos diarios, muchos de ellos de vigueses que acuden al aeropuerto de la ciudad lusa o al Ikea. Cada usuario pagará en total por utilizarlo ocho euros (ida y vuelta) a partir del día 1 de julio y siempre que prospere, el día 24 de junio, el decreto Ley presentado por el gobierno del socialista Sócrates, en minoría en la Asamblea de la República.
Ese día se desvelarán las incógnitas y dudas sobre este polémico peaje. La oposición votará en contra de la incorporación de un "chip" en los vehículos para emplear en el "telepeaje". El motivo: "No están asegurados los derechos de las personas" , dicen, al introducirse datos de los conductores como son nombre, domicilio, destino.... Por ello, la oposición pedirá un expediente parlamentario para que se proceda a "estudiar con detalle" ese decreto. Mientras tanto, no se puede debatir ni votar el decreto. El objetivo es "parar" la implantación del peaje que, por otra parte, no se sabe todavía cómo se aplicaría en el caso de los vehículos extranjeros.
La medida también afectaría a otras autovías portuguesas, pero la A28 tiene la peculiaridad de que se concluyó hace 17 años con fondos comunitarios y estatales. Jorge Passos, empresario de Viana y portavoz del movimiento cívico "Naturalmente, no", confirma el malestar de la gente: "No ven justo el peaje en esta autovía". Tampoco conocen los usuarios si ese pago será por "telepeaje", con un "chip", por tarjeta, e incluso si será válido el sistema de "vía verde" de pago automático que funciona en las autopistas lusas. "Naturalmente, no" encabeza la presión política contra de este peaje. Por eso, el 22 de junio, a las 19 horas españolas, colocarán pancartas en rotondas de Oporto.
En la área fronteriza las voces se alzan en contra. Incluso el presidente socialista de la Cámara de Vila Nova de Cerveira, José Manuel Vaz Carpinteira, aclara que "no hay alternativa". El tercer vial de comunicación, la vieja N13 pasa "por centros urbanos y el transporte no podría cruzar por el puente de Esposende", avisa. Carpinteira asegura que nada justifica el pago en la A 28, "al no ser una autovía construida y mantenida por uniones temporales de empresas, como ocurren en otros casos en los que se han hecho cargo de todo ello y que es por lo que pasan cobros al Estado.
El presidente de la Cámara de Valença do Minho, Jorge Mendes, del PSD, opina que "en época de crisis se han de tomar medidas no populares, pero han de ser para todo el país", no sólo en el Norte.
Joaquim Covas, presidente de la Unión Empresarial Vale do Minho, que representa a 5.000 empresarios, ve como repercusión inmediata una "pérdida de competitividad", con aumento de precios, cuando "en zonas deprimidas, como ésta, necesitamos incentivos, no atrancos". Considera que el precio que se baraja "no es módico" y el problema es que no hay una vía gratuita alternativa para llegar a Oporto desde la frontera de mayor movimiento de Portugal.