SANDRA PENELAS
Cuando la trasladaron de un programa de la tarde a otro de la madrugada descubrió "todo un mundo", una radio que no tiene "nada que ver" con la que se hace a lo largo del día y en la que la participación y el grado de confianza entre el locutor y los oyentes se multiplica. María José Rivero, que suma casi una década en la Radio Galega, descubrió la magia nocturna de las ondas durante los dos años que trabajó en "Pensando en ti", el conocido espacio que hasta hace poco dirigía Marcial Monzo, y decidió hacer una tesis en la Universidad de Vigo sobre su influencia en la audiencia en el periodo 2003-2007.
"La gente acude a la radio por la noche porque están trabajando o solos y la utilizan como medio de compañía y para desahogarse. Cumple una función social muy importante", opina Rivero, que desde 2004 capitanea su propio programa en la madrugada de los viernes y sábados, "Quedamos na Galega".
La tesis está dirigida por la profesora Aurora García, de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de Pontevedra, y también aborda las multitudinarias xuntanzas que Monzo celebraba al final de cada temporada. "En las últimas reuniones había unas treinta mil personas, pero también se organizaban cenas y viajes. Ningún programa de madrugada ha tenido esa repercusión", destaca la comunicadora.
Todavía no ha leído este trabajo de investigación, pero ya ha presentado en un congreso belga un estudio previo sobre la participación de los oyentes en cuatro programas nocturnos de emisoras nacionales. Una de las conclusiones señalaba que cuando el auditorio puede exponer sus propias historias, como en el programa de Monzo y de la propia Rivero, en lugar de ajustarse a un tema prefijado se siente "más protagonista".
"Yo siempre propongo cosas, pero sin intentar planificar un debate porque para ellos es muy importante hablar de lo suyo", subraya. También huye de la política y la economía: "Cualquier tema social es válido, pero evito los excesivamente sesudos o tristes. En la sociedad ya hay bastantes problemas y la gente busca en la radio su refugio o una evasión".
Rivero, nacida en Ourense, aunque criada en Vigo, también destaca que el público de madrugada es muy fiel. El programa "Pensando en ti" conservó a los oyentes durante años y ella tiene seguidores que llaman las dos noches seguidas que se emite su espacio para relatar una experiencia o dar a conocer su opinión. "Es como un vicio, necesitan su dosis diaria", bromea.
"La radio es imaginación y sensibilidad", define, por eso la audiencia es capaz de desnudarse al otro lado del teléfono en sus peores momentos. "Un veinticinco de diciembre del que nunca me olvidaré llamó un señor desde un hotel de la calle Lepanto diciendo que se iba a suicidar. Yo le dije que no colgase y mientras el resto de oyentes iban llamando a la emisora para convencerle de que no lo hiciese nosotros avisamos a la policía", relata.
En otra ocasión, fue una mujer desesperada la que recurrió a su programa para localizar a su marido. "Se había marchado el día anterior a una reunión de radioaficionados y no había vuelto a saber nada de él. Después de llamar a todos los hospitales y a la policía nosotros éramos su último recurso. El micrófono puede llegar a tener mucho poder para encontrar a alguien", destaca.
Parte de la familia
Pero el anecdotario del programa también se nutre de momentos divertidos. "Hay gente muy espontánea y con un gran sentido del humor. La audiencia necesita esa frescura, esa chispa. Teníamos un oyente que me dedicaba poesías. Para ellos acabas siendo como parte de su familia y me invitan a las fiestas de su pueblo o a tomar un café".
En alguna ocasión, los seguidores del programa se han convertido también en testigos de la actualidad. "A principios de 2009, cuando se produjo aquel terrible temporal, abrimos teléfonos para que la gente nos contase lo que estaba pasando a falta de fuentes oficiales. También hicimos un especial informativo cuando se incendió el Windsor en Madrid".