E. OCAMPO
Seis especies animales más propias de los dibujos animados que de los que habitan en latitudes gallegas son nuevos inquilinos de las dependencias de Vigozoo. Allí comparten cuevas con uno de los más antiguos marsupiales, similar a una pequeña ardilla con una membrana que le recorre el cuerpo a modo de ala desplegable –desde el quinto dedo de la mano hasta el pulgar del pie –. Ése se llama petauro, pero los nuevos residentes del parque llevan por sobrenombre desde "osito de la miel" a "chinchilla de Adelaida". Son una treintena de ejemplares de especies exóticas con un denominador común: su vida nocturna. Possum, kinkajou, petauro, jineta, murciélago y gálago. Han venido desde Centroeuropa a Australia, pasando por una jineta nacida en Andalucía.
Vigozoo abrió ayer un nuevo recinto, ubicado en el centro de las instalaciones de A Madroa y que supuso la reforma del anterior local de los primates. Requirió una inversión de 100.000 euros, según avanzó el alcalde de Vigo, Abel Caballero.
El espacio simula la oscuridad durante el día, para que los visitantes puedan conocer los hábitos y comportamientos de las especies nocturnas alojadas, explicó la concejal de Medio Ambiente, Chus Lago. Entre las coincidencias están que la mayoría se alimentan de fruta y flores, aunque son un conjunto heterogéneo de animales que representan diversos ecosistemas del mundo. Alguno, como la chinchilla de Adelaida o el gálago están pendientes de que lleguen sus parejas.
Las obras del recinto requirieron de cinco trabajadores de talleres de empleo que promueve la Concejalía de Promoción Económica y Empleo.
El regidor vigués denunció que el zoo se mantiene en exclusiva por el actual gobierno local, a pesar de ser el único parque de sus características de Galicia y reclamó de la Xunta "alguna subvención" para seguir mejorando las instalaciones.
Después de que la Xunta acreditase que el zoo cumple la normativa europea, aún falta por abrir algunos recintos como el de la cuarentena o las cebras.
Estas instalaciones recién abiertas marcarán la tendencia futura de la exhibición animal, naturalizada y adaptada al entorno natural.