J.M.
Las instalaciones de bar-restaurante existentes en los parques forestales están abocadas al cierre debido a la aplicación de la normativa del nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM). Actualmente carecen de licencias y de producirse algún problema la responsabilidad recaería en las juntas de montes, por lo que barajan su clausura en caso de no llegar a un acuerdo con el Concello para su legalización.
Estas instalaciones se levantaron en tiempos de Arca, como un atractivo más para completar la oferta de los parques forestales y se trata de encontrarles encaje en la nueva normativa urbanística. Ahora mismo están fuera de ordenación y las comunidades de montes están tratando de buscar alguna figura urbanística que permita su encaje. Si no es posible su legalización como negocios de hostelería se baraja su calificación como locales de uso socio-cultural.
El asunto ha sido tratado en las reuniones de la Mancomunidad de Montes vecinales de Vigo poniendo de manifiesto que además de ceder los terrenos para esos parques forestales, "nos encontramos con la responsabilidad de lo que pueda pasar en sus construcciones".
De los doce parques forestales acondicionados que rodean, como una corona, todo el municipio, algo más de la mitad cuentan con instalaciones de bar-restaurante, casi todos en construcciones de madera de tipo rústico con dependencias anexas. Hay también algunos que disponen sólo de pequeñas cantinas. Entre los más conocidos están los del Vixiador, Monte dos Pozos, el Alba-Cepudo, Beade o Bembrive, que son los recintos forestales de mayor extensión, rondando los cien mil metros cuadrados. El de O Vixiador tiene más de 190.000. Suelen ser muy frecuentados durante casi todo el año, pues se encuentran en entornos privilegiados, con accesos cómodos y sin problemas de aparcamiento.
Los parques son de propiedad comunal y, gracias al esfuerzo colectivo de los vecinos, conservan un ecosistema que ha resistido el paso del progreso.
La normativa actual establece también que las juntas de montes tienen que pagar impuestos por las construcciones existentes en esos parques, lo que consideran injusto pues "cedemos una parte del monte para el disfrute de los ciudadanos sin ningún tipo de limitación, los dotamos de servicios y tenemos que pagar por ello".
Las comunidades de montes están también molestas por la aplicación de la ley de incendios que motiva el precintado de los asadores. Consideran que los parques forestales durante el verano no tienen sentido sin que se puedan utilizar los asadores. No se oponen a los controles estrictos o al establecimiento de perímetros de seguridad, pero creen que se debe permitir su uso.