Sonsoles Plaza Blázquez - Presidenta de la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados
MARTA FONTÁN
La labor de un intérprete es de vital importancia en cualquier proceso judicial que precise de este servicio, y requiere de una gran especialización y cualificación. Así lo asegura la presidenta de la Asociación de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados, Sonsoles Plaza Blázquez, que impartió una conferencia en Vigo en la que ahondó en el trabajo que hacen estos profesionales en el ámbito de los servicios públicos.
– ¿En qué consiste la labor de un intérprete o un traductor en los juzgados?
– Se trata de un trabajo muy especializado que requiere de un conocimiento del sistema judicial, de las leyes procesales, del Código Penal... Nosotros realizamos traducciones jurídicas en el ámbito de los procesos penales y en los civiles de justicia gratuita, además de interpretaciones en los juicios orales, donde aplicamos distintas técnicas.
– ¿Cuáles son los idiomas que más se demandan?
– Los que más se piden son el árabe, el rumano, el inglés y el chino. Con el aumento de la inmigración, la demanda ha crecido muchísimo. El problema con el que nos encontramos es que la plantilla es muy exigua. En el Ministerio de Justicia sólo hay contratadas 31 personas para todo el territorio nacional, con la excepción de las comunidades que tienen competencias transferidas, como es el caso de Galicia. Con tan pocos profesionales hay que recurrir a traductores e intérpretes externos, y el problema es que se ha empezado a poner de moda subcontratar el servicio a empresas, una práctica que supone la caída en picado de la calidad de los intérpretes que trabajan para el ámbito judicial.
– ¿Con qué dificultades se encuentran en el día a día?
– Existe un gran desconocimiento por parte de jueces, fiscales o secretarios de la figura del intérprete. Si un abogado entra en sala, todos saben su papel, pero a nosotros a veces no saben ni donde colocarnos. Yo en un proceso de divorcio tuve que atender a la vez al demandante y al demandado, lo cual no es adecuado. Hay que concienciarse de que el intérprete es una garantía procesal igual que lo es un abogado de oficio. Sin nuestra labor, muchos acusados no pueden ni comunicarse con su abogado.