A. OTERO
La expectación generada por los más interesados congregó ayer en un hotel de Madrid a una veintena de periodistas. Y no era para menos. Como adelanto del contenido de la rueda de prensa, un texto de lo más sugerente: "Un bombazo informativo relacionado con uno de los grandes enigmas de nuestra historia: el hallazgo del pecio más buscado de todos los tiempos. Un galeón perteneciente a la Flota de Indias que lleva enterrado bajo el mar más de 300 años". Como protagonistas de este teórico descubrimiento del Santo Cristo de Maracaibo comparecen Pedro Terrón, autor de la saga de ficción histórica Kalixti; Daniel Moraleja, buzo profesional; y el empresario Luis Valero de Bernabé. Pero pronto saltaron chispas entre los presentes en la sala.
La búsqueda de ese mítico pecio ha atraído a innumerables cazatesoros. Parte de la leyenda que lo rodea también se debe a quienes en innumerables ocasiones aseguraron conocer la posición exacta del galeón –hundido en 1702 frente a Cíes– pero jamás pudieron demostrarlo. Y a pesar de que esa zona está más protegida que nunca para evitar posibles expolios, las tentaciones de importantes empresas siguen igual de vivas. Para los expertos que ayer escucharon las explicaciones vertidas por los protagonistas de la rueda de prensa, "estamos ante otro camelo", apunta Enrique Lechucha, responsable de la mayor investigación sobre ese pecio, con expedición incluida, en el marco de los programas financiados por la Sociedad Estatal Quinto Centenario.
Lechuga se refiere al anuncio de Pedrón Terrón respecto al inminente rodaje de un documental sobre el barco y la firma de un acuerdo con Hollywood para la adaptación cinematográfica de su novela Kalixti, la llave del amanecer –inspirada en el galeón– fruto de un acuerdo gestionado por Jesús Ciordia, representante del afamado actor español Antonio Banderas. "Como marketing editorial, el novelista puede estar más que satisfecho", ironiza el experto.
Daniel Moraleja fue presentado por el sagaz novelista como la "única persona que ha podido tocar el pecio". El buzo profesional contó cómo en el transcurso de una prospección marina en aguas de Cíes en 2004 se había topado con un trozo de madera que sobresalía del fondo. Sus propias palabras denotan una extraordinaria facilidad para determinar su origen: "Después de analizarlo comprobamos que pertenecía a un barco antiguo, un galeón, y los estudios posteriores indicaron que era del Santo Cristo".
Pocos detalles más ofrecieron salvo unas imágenes del fondo tomadas con una sonda que dibujan unas siluetas que podrían corresponderse con las de cualquier barco. Luis Valero aseguró que de todo ello habían informado a la Administración pero el arqueólogo submarino Carlos León, que trabaja para Cultura, no quiso pasar la oportunidad. Y en coincidencia con la manifestado a este periódico desde el ministerio, León espetó al empresario que "en Cultura ni saben ni tienen constancia del hallazgo de ese pecio". Al final y después del asedio de los expertos, el buzo abandonó la sala y el empresario acabó diciendo: "Bueno, ya dije que no estamos seguros al 100%"