M. L.
"Soy del Celtiña de toda la vida. No me pierdo un partido, ya sea del Celta, del Inter o de cualquier otro equipo". Teresa Sobral confiesa a sus 68 años que es una amante del deporte "rey" de nuestro país. "No soy forofa de ninguno, simplemente me gusta el buen fútbol, aunque nuestro Celta no va muy bien...", lamenta. Hoy esta vecina de As Travesas no será distinguida por su afición al balón, sino por estar al frente de la familia más multitudinaria del barrio, con diez hijos y dieciocho nietos. La asociación de comerciantes Aetravi le dedicará un homenaje con motivo del Día de la Madre a las 20.00 horas en el Instituto Santa Irene.
Teresa considera que la fórmula mágica para sacar adelante una familia con una decena de hijos es la paciencia y el buen humor. "Me pasé la vida jugando con ellos, disfrazándome; y a los mayores les ayudaba con los deberes y nunca les di un azote. Me cuesta mucho levantar la mano", relata esta madre coraje. Agradece a los comerciantes que la eligieran como "Nai das Travesas" – "me hizo mucha ilusión", dice–, aunque "habrá más madres que se lo merezcan", señala con modestia. "Mi vecina tiene seis hijos y es como mi hermana", añade.
Teresa, que se define como una mujer "muy tranquila", ha vivido siempre rodeada de niños. Le encantan. "Siempre estoy con ellos. Ahora mis hijos son mayores y cuido a algunos nietos; les llevo al colegio...", relata. Una de sus nietas vive con ella desde que tenía un año. "Ahora ya es una chica, tiene trece años", bromea. Entre su hijo mayor y el más joven hay dieciocho años de diferencia. "Los tuve uno detrás de otro. Los dos mayores sólo se llevan once meses", concluye esta madre experimentada.