ALBERTO BLANCO
Siete días. Éste es el ultimátum que las 19 asociaciones críticas, de un total de 35, dan a la directiva de la Federación Vecinal "Eduardo Chao", presidida por Elena González, para que convoque una asamblea para su reprobación. "Llevan un mes instalados en la ilegalidad por no haber atendido al mandato de la mayoría. Si en una semana no dan una fecha para su revocación, o no dimiten, la celebraremos nosotros en régimen de auto convocatoria", advierte su portavoz, Xabier Pérez.
El colectivo crítico va más allá y pedirá amparo a la Consellería de Xustiza para que intervenga. Los vecinos están convencidos de que tanto la ley de asociaciones vecinales como los estatutos de la agrupación viguesa les permite celebrar una asamblea sin que sea la directiva la que la convoque. "Dado que somos mayoría, cabe esta posibilidad", explican.
Las agrupaciones contrarias a la directiva presidida por Elena González argumentan que "ya no tiene legitimidad para continuar en el cargo" y apelan a los resultados de la última asamblea celebrada el pasado día 11 de marzo en la que, por mayoría, se vetó la gestión de la directiva durante el 2009 y los presupuestos para este año. "No reconocemos su legitimidad ya que fue derrotada en cuatro votaciones", recuerda su portavoz.
La propia presidenta de la federación vecinal se comprometió a convocar la asamblea que reclaman ahora los críticos tras ver que la mayoría de las asociaciones le daban la espalda. Si bien, les informó que no lo haría hasta un mes después del día 5 de abril, cuando se llevarán a pleno los Presupuestos municipales. Elena González descartó la dimisión, pero anunció que adelantaría el proceso electoral –su mandato finaliza en junio de 2011–. En esa misma asamblea animó incluso a las 19 asociaciones críticas para que se sumaran a un encierro en el concello para reclamar los 54.000 euros que el gobierno local le debe a la federación vecinal.
Encierro
Los críticos no sólo descartan esperar hasta abril, sino que reprueban la forma en la que se anunció el encierro. "No estamos ni a favor, ni en contra. Estas decisiones se tienen que tomar en la asamblea y no las puede asumir la presidenta si no hay un acuerdo", razonan.
Sobre la dilatación de la convocatoria de la asamblea por parte de la directiva actual, los críticos lo tienen claro. "Primero dijo que la convocaría después de la del día 11 de marzo y ahora lo aplaza a después del pleno de los Presupuestos. No es más que una excusa para estar encadenada al cargo", le recriminan.
El portavoz del sector crítico reiteró ayer que ninguno de los representantes de las 19 asociaciones aspira a coger el testigo de la actual directiva. "No hay ningún asalto al poder. Sólo nos mueven los intereses vecinales y no somos de ninguna agrupación política. Más bien son ellos los que están dando un golpe de estado al intentar mantenerse en el puesto de forma gratuita", sentencian.