A. MÉNDEZ
Los detalles de la investigación son por ahora escasos, pero el relato de las familias es incontestable. "Desde el viernes 5 de marzo mi hija no era la misma. La notamos muy apagada y somnolienta, no tenía la misma alegría de siempre", relata el padre de una menor de 14 meses sometidas el sábado por los forenses a un examen toxicológico.
A las diez en punto de la noche la Policía Nacional llamó a casa de la familia para informarles de la investigación en marcha y solicitar que se presentaran en el Hospital Xeral para realizar a la niña una prueba de orina, que dio negativa. "Llevaba días con catarro, durmiendo mucho y a horas en que no era habitual, así que el viernes pasado, que es cuando salta la noticia, nuestra hija no fue a clase, por lo que pudo haber eliminado la sustancia sobre la que se está investigando, benzodiacepinas, según nos informaron".
Los padres llevaron en dos ocasiones a su niña al pediatra y el facultativo les aconsejó "vigilarla". Días después recibían la llamada de los investigadores, que ayer los llamaron de nuevo para comparecer en Comisaría a las ocho de la tarde. La Policía trata de averiguar entre todos los afectados si cambió y desde cuándo la actitud de los alumnos.
La mayoría de los padres que acudieron ayer por la tarde al centro A Camelia reiteraban que se trata de "una guardería seria con la que nunca han tenido problemas". Más disgustados se muestran las familias de los menores ingresados. Bajo exigencia de permanecer en el anonimato, el padre del segundo bebé hospitalizado relata que notaron cambios en su mirada y en su estado de ánimo hasta que, alarmados, acudieron a Urgencias, donde ya se encontraba un menor de siete meses. "Tenía una risa tonta y no sostenía bien la cabeza, llamamos al médico y nos enviaron al hospital", comenta tras haber recibido el alta "con el compromiso de vigilancia durante 24 horas", puesto que la niña podría no haber expulsado todavía los fármacos que presuntamente le administraron.