M. FONTÁN / A. MÉNDEZ
La investigación por el caso de intoxicación detectado en una guardería de Navia continúa. Ya son "al menos" seis los bebés sedados con algún tipo de tranquilizante que contenía benzodiacepina, una conducta que la Fiscalía ve "claramente" delictiva y por la cual el Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo garantizó ayer que "depurará responsabilidades". La magistrada todavía no tomó declaración a nadie ni realizó imputación alguna ya que las indagaciones aún están en fase policial. De hecho, ayer fue una jornada maratoniana en la comisaría, donde comparecieron los padres de al menos tres de los menores hospitalizados: algunos coincidieron en señalar que notaban a sus hijos con evidentes signos de somnolencia desde unos diez días antes de que se destapara el caso. Las pruebas recabadas hasta el momento se centran en una ex empleada de la escuela infantil que sólo llevaba dos semanas en el centro y que ya ha sido localizada.
La investigación está en un estadio muy inicial. Ayer recibía el alta el único bebé que continuaba hospitalizado –de siete meses–, después de que los otros tres regresasen a sus casas el lunes. Pero estos cuatro niños no fueron los únicos afectados, ya que otros dos menores que iban al aula de bebés de la guardería A Camelia dieron positivo en las pruebas de orina a las que se sometieron una decena de pequeños. El juzgado informaba ayer a través del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que las primeras medidas adoptadas por la juez "han estado encaminadas a salvaguardar la seguridad de los menores", lo que llevó a la clausura cautelar de "dos aulas" de la guardería, cuya dirección "ha colaborado hasta el momento con la autoridad administrativa y policial de manera activa".
El TSXG señala que "el peligro está totalmente controlado" y los niños "evolucionan de forma favorable". Por eso, una vez "garantizada su seguridad", la magistrada encaminará su trabajo "a depurar responsabilidades". Por el momento nadie pasó por el juzgado a declarar. La razón es que la Policía Nacional aún está en plena investigación, y ayer mismo los agentes tomaron declaración a los padres de bebés que fueron hospitalizados.
Los investigadores tratan de determinar si el fármaco fue suministrado de forma puntual o si hubo una ingesta continuada en el tiempo. Y los testimonios de los progenitores a los agentes son reveladores, ya que algunos coinciden en que notaron síntomas de "somnolencia" y "amodorramiento" desde diez días e incluso dos semanas antes, por lo que llevaron a sus hijos al pediatra.
Uno de los padres que ayer fue citado en comisaría tenía a sus gemelas en la guardería. Una tuvo que ser hospitalizada y la otra dio negativo en la prueba de orina. Pero ambas presentaban una "sintomatología similar" desde diez días antes. "Cuando íbamos a recogerlas a la guardería estaban como dormidas, cuando lo normal es que se mostrasen muy despiertas y con ganas de jugar", relata la familia. Las niñas estaban en el centro desde septiembre. "Estaban cuidadas por dos empleadas a las que conocemos y que incluso estuvieron con nosotros en el hospital y nunca hubo problemas de ningún tipo", dijo.
Los cambios detectados por los padres en los menores coincidirían con la entrada en la guardería de una nueva cuidadora que a día de hoy ya no trabajaría allí. La Policía Nacional ya habría localizado a esta mujer y todo apunta a que será interrogada en breve.
El personal será citado
Una vez la Policía finalice su ronda de interrogatorios, será al juzgado al que le corresponde tomar declaración a las personas relacionadas con el caso y la guardería, entre ellas el personal del centro. Además, son fundamentales otras pruebas: el juzgado espera los resultados de los análisis enviados al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid, que se tramitaron por vía urgente y que arrojarán luz sobre el fármaco concreto que se le suministró a los niños y aclararán la duración de la ingesta. "Hay hipótesis, pero todo tiene que ser acreditado", dijeron diversas fuentes.
Todavía no hay imputaciones, pero la Fiscalía ve delito "claramente" en la intoxicación de la que fueron víctimas estos niños, según fuentes cercanas al caso, que matizaron que aún es pronto para concretar qué delitos o cuántos. En función de los hechos que se acrediten, éstos podrían constituir un delito de lesiones imprudentes o dolosas –en la modalidad de dolo eventual en la que el daño no es querido directamente pero sí aceptado– y también podrían encajar en un delito contra la salud pública, por el suministro de este tipo de sustancias a menores.
El caso más grave fue el menor de siete meses dado de alta ayer. Su padre explicaba a la salida del Hospital Xeral que en un primer momento "los médicos creían que iba a morir. El niño no respondía, le hicieron un TAC y una punción lumbar hasta que detectaron antidepresivos en sangre", relató.
Y mientras la investigación continúa, los padres de los niños de la guardería fueron citados por la dirección del centro a una asamblea que se celebrará esta tarde.