JAVIER MOSQUERA
El Concello mantiene viva la vía judicial en su rechazo a la repercusión tributaria por la cesión de la plaza de O Berbés realizada por la Zona Franca tras la reforma llevada a cabo dentro del proyecto "Abrir Vigo al Mar" y ha presentado recurso contencioso administrativo ante la Audiencia Nacional.
El conflicto se remonta a diciembre de 2003, cuando el Consorcio de la Zona Franca emitió una factura, con una repercusión tributaria por importe de casi 666.000 euros, por el concepto "cesión de la plaza de O Berbés" y el Concello consideró no ajustada a Derecho la repercusión tributaria sobre la parte del coste de la obra correspondiente a la construcción del estacionamiento subterráneo.
Presentó entonces recurso ante el Tribunal Económico-Administrativo Regional de Galicia que, en resolución de junio de 2007, estimaba en parte la reclamación económico-administrativa formulada por el Concello. Los servicios jurídicos del Concello consideraron entonces que la estimación de la citada reclamación tenía que ser total y no parcial, por lo que propusieron a la Junta de Gobierno la interposición de recurso de alzada contra la citada resolución y ante el Tribunal Económico Administrativo central.
Ese recurso de alzada no fue admitido por extemporáneo al tener entrada en el Tribunal el 13 de noviembre de 2007, cuando el plazo para su interposición finalizaba tres días antes.
Reforma
La reforma de O Berbés no figuraba en los criterios de ordenación contemplados inicialmente en Abrir Vigo al Mar, pero se decidió que se debería integrar en la recuperación del frente marítimo, haciendo de Cánovas del Castillo una especie de cordón umbilical. Y como uno de los principales objetivos de esta actuación era retirar el tráfico rodado en superficie, se incluyó la construcción del estacionamiento subterráneo.
La remodelación de la plaza de O Berbés fue abordada por la Zona Franca al considerarla como "uno de los recintos de mayor autenticidad de Vigo, y posiblemente con el conjunto del Casco Vello, uno de los signos de identidad de la ciudad". También se ponía de manifiesto su lamentable estado de conservación y la intención era devolver protagonismo a los soportales, desdibujados por reformas anteriores.
Finalizadas las obras, desde el Consorcio se procedió a su entrega al Concello, "aunque el tratamiento no es el mismo que en el caso del resto del proyecto Abrir Vigo al Mar, pues en ese caso las actuaciones se llevaron a cabo sobre terrenos del Puerto y en este caso se trata de un ámbito municipal, pues el deslinde coincide con el vial".
La filosofía que se siguió en la recuperación urbana del borde marítimo central fue que el Puerto cedía terreno, la Zona Franca financiaba las obras y el Concello asumía el mantenimiento.