MARTA FONTÁN
Son los "falsos sospechosos habituales" de los juzgados de Vigo. La dificultad que supone reclutar a gente en la calle para participar en ruedas de reconocimiento y la habitual reticencia del ciudadano de a pie para colaborar en estas diligencias de identificación de presuntos delincuentes provoca que los jueces deban ingeniárselas para poder llevar a buen término su investigación. Y en el caso de los tribunales vigueses a este problema se le ha encontrado una socorrida solución, la de recurrir a gente de la "casa", lo que ha llevado a la curiosa situación de que funcionarios, policías e incluso abogados y procuradores ejerzan con asiduidad como figurantes en estas pruebas judiciales. También es frecuente que participen los detenidos que se encuentran ese día en los calabozos judiciales.
Las ruedas de reconocimiento son en multitud de ocasiones un procedimiento clave para identificar al autor de un delito. Aunque en los juzgados vigueses no son muy habituales, a lo largo del pasado año las ocho salas de Instrucción de la ciudad practicaron unas ochenta diligencias de estas características, generalmente robos o lesiones. La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece un protocolo para que la fiabilidad de la prueba sea la máxima posible: una de las exigencias es que, junto al sospechoso, comparezcan un grupo de personas –suelen ser cuatro– "de circunstancias exteriores semejantes". Los cinco deben ponerse en fila para que el testigo o denunciante reconozca al presunto autor del delito desde una sala contigua a través de la que ve pero no puede ser visto gracias a un cristal especial. En el caso de Vigo, esta estancia se encuentra ubicada en el sótano del nuevo edificio, al lado de los calabozos.
Complexión similar
Los figurantes deben tener una edad, complexión y estatura similar a la del supuesto delincuente. Y ahí empiezan los problemas. "Organizar una rueda de reconocimiento es muy complejo; a la dificultad de encontrar a una persona que se parezca al detenido se une el hecho de que no hay voluntarios, porque a la gente de a pie le da miedo que la identifiquen y, además, no quieren perder toda una mañana aquí", relata una secretaria. Un funcionario de otra sala coincide con ella: "A veces se lo pedimos a gente que está en el juzgado, esperando para un juicio, pero no suelen querer".
Aunque en otras ciudades españolas los magistrados recurren a las fuerzas de seguridad para que recluten a gente en la calle bajo amenaza de sanción por desobediencia a la autoridad, la reticencia de los ciudadanos y el hecho de no querer sobrecargar de trabajo a la Policía provoca que en Vigo esta práctica no sea habitual. Y ante esta situación, se recurre a lo más cercano. Lo más frecuente es que se pida el "favor" a funcionarios. O incluso a familiares de estos. "La mitad de los que trabajamos en los juzgados hemos participado en alguna ocasión; si te pareces al detenido te lo suelen pedir y lo haces por colaborar con tus compañeros, pero hay gente que está muy cansada porque ya participaron muchas veces", afirma uno de estos trabajadores.
Aunque en menor medida, policías o guardias civiles también han acabado siendo falsos sospechosos. Esto ocurrió por ejemplo en la rueda que se hizo para identificar a la mujer que acompañaba a los autores del tiroteo al ex Míster España vigués Borja Alonso. "Vinieron un grupo de agentes que estaban de prácticas en la comisaría", relatan. Y algún que otro abogado y procurador también ha acabado en la sala de identificación. "Me lo pidió de favor un compañero, porque necesitaba gente similar a su cliente, y lo hice sin problema", cuenta un letrado.
Otras soluciones
Cuando ninguno de estos candidatos vale, se recurre a otras soluciones. Una de ellas, la de reclutar a los detenidos que ese día están en los calabozos. También es frecuente hablar con el sospechoso para que sea él quien traiga a los figurantes buscándolos entre su familia o amigos. Cuando son de raza negra, se suele pedir colaboración a la asociación AIDA de Vigo. ¿Y si todas estas alternativas fallan y es vital hacer esta prueba? Ya ocurrió y la opción fue hacerla en la cárcel de A Lama. "Allí hay mucha gente y no hay problema para formar la rueda", concluyen.
Un joven que iba en bici por Marín fue reclutado por un agente bajo amenaza de multa
Parecerse, aunque sea remontamente, a un presunto delincuente puede acarrear más de un susto. Esto fue lo que le ocurrió hace unos años a un joven en Marín: iba con su bicicleta por la calle cuando un policía lo paró y le dijo que debía participar en una rueda de reconocimiento. La sorpresa del chico fue mayúscula, pero optó por ir, ya que el agente le advirtió de que, de lo contrario, podrían multarlo.
La diligencia para la que citaron a este joven era por el robo de un bolso a una mujer. La experiencia, confiesa, fue un poco surrealista. "Se supone que las características físicas de los que estábamos allí debían ser similares; pero cada uno era diferente, no nos parecíamos en nada", recuerda. Y es que este chico, delgado y de pelo moreno, vio incrédulo que su similitud con el sospechoso era inexistente: "Él era bajo, calvo y regordete".
Anécdotas aparte, este joven colaboró ante la advertencia de que si no lo hacía podrían ponerle una multa por desobediencia a la autoridad. Ante esta situación, ¿es de obligado cumplimiento ser figurante? En ciudades como Barcelona se considera que sí, en base al artículo 118 de la Constitución, que señala que es obligatorio "prestar la colaboración requerida" por los jueces en el curso de un proceso. Pero en Vigo este criterio no se sigue. "Es algo muy interpretativo; no creo que ningún juez vigués obligue a ningún ciudadano a participar en una rueda", concluye una magistrada.