JAVIER PASTORIZA
Un "no building". Las definiciones de "edificio" o "complejo" no se ajustan a la visión que tiene de la futura estación del tren de alta velocidad de Vigo su creador, el arquitecto norteamericano Thom Mayne. "Va más allá, es una prolongación del paisaje en un enclave único sobre la bahía", explica el Premio Pritzker, que presentará el diseño dentro de un mes y medio. El miércoles se reunió en Madrid con su socia en España, Begoña Díaz-Urgorri, y los responsables de Adif, para repasar el proyecto y preparar los siguientes pasos. En el momento de la entrevista acaba de aterrizar en Nueva York, el viernes. A Mayne lo llaman el "chico malo" de la arquitectura, pero la amabilidad que muestra y el tiempo que concede, pese a las horas de vuelo, se alejan de ese apelativo. Es su concepción del oficio, con ideas rebeldes e innovadoras, la que justifica el título de bad boy. Al visitar Vigo por primera vez se confesó "impresionado" por el entorno. "Pronto estaré ahí de nuevo", anuncia.
–¿Ha terminado el proyecto de la estación?
–Aún es pronto, lo acabaremos en un mes y lo vamos a presentar dentro de seis semanas. Va a ser un proyecto realmente interesante porque está situada en un enclave fantástico, sobre una zona escarpada en medio de la ciudad, con una gran pendiente delante, y la bahía enfrente. Un lugar con una vista privilegiada de la Ría de Vigo. Si me diesen a elegir un espacio para ubicar la estación, estoy seguro de que no encontraría otro mejor.
–¿Puede avanzar ya algo más sobre sus características?, ¿ha añadido cambios respecto a su primera maqueta?
–Sí, hay algunos, pero tenemos que acabar el modelo. Uno de sus rasgos principales es que la estación tiene una distribución inusual. La parte ferroviaria se sitúa en el nivel inferior, después está el parking y a continuación dos plantas de zona comercial con cafés, tiendas, espacios de ocio y salas de cine. Concluye en la gran piazza sobre la cubierta, conformando un espacio armónico en el que se conectarán las infraestructuras con el paisaje.
–¿Podría definir el diseño en una palabra?
–Es de algún modo un "no edificio". Va más allá: la estación se convierte en una prolongación del entorno, porque el conjunto de niveles, espacios y usos se remata con un inmenso balcón abierto a la bahía de 500 metros de longitud. En la plaza estará el acceso a la estación, y al salir al exterior desde allí la vista que uno se encuentra es increíble.
–¿Cree que puede convertirse en un icono?
–Va a ser un atractivo de la ciudad y generará un enorme área de uso público. Tiene una forma muy fluida y armónica que se mezcla con el entorno. Una estación "ligera" dentro de su contexto. La fachada encaja arquitectónicamente, no es una imagen extraña, de tal forma que ni siquiera percibes que se trata de un edificio, sino que representa una prolongación natural del paisaje. Creo que va a cambiar definitivamente la ciudad y su dinámica. Será un punto de encuentro y atracción, un cambio para Vigo en el siglo XXI.
–¿Ha tomado algún referente para diseñarla?
–No, es absolutamente específica y exclusiva para Vigo. Por su situación y características, cuando los viajeros lleguen en tren y salgan a la superficie vivirán una experiencia única en todas las estaciones de Europa.
–¿Puede proyectar a Vigo a nivel internacional.
–Yo confío en que sí.
–Hay cierta tendencia en la arquitectura a primar en algunos grandes proyectos el sello del autor sobre la funcionalidad del edificio. Aquí se trata además de una estación por la que pasan miles de personas a diario. ¿Ha priorizado la utilidad o la marca Thom Mayne?
– Es un edificio simbólico, útil y conectado con todo lo que lo rodea. Está pensado para ser funcional. Yo no estoy para nada interesado en hacer un icono de autor.
–¿Se ha documentado sobre Vigo, su historia, el carácter de la ciudad, antes de diseñar a fondo el edificio?
–En el tiempo que he pasado en Vigo percibí que hay una gran conexión con el mar. La estación está en una localización topográfica muy interesante y al mismo tiempo en el centro, conectada con toda la estructura del tráfico y peatonal. Me impresionó cuando fui, y me dio referentes.
–¿Visitará pronto Vigo?
–Estaré ahí en poco tiempo, en marzo o abril, para dar a conocer el proyecto.
–¿A usted, que defiende la dimensión social y colectiva de la arquitectura, le preocupa la opinión que tendrán los ciudadanos sobre la estación cuando esté construida?
–A mí me estimula la crítica.